Fue recibido como héroe tras pasar 20 días en coma por el Covid-19
Ocurrió en Bariloche. Esteban Eculman es paciente de alto riesgo, pero pese a eso no abandonó su trabajo en el almacén ni su labor solidaria ya que es uno de los referentes de una iglesia evangélica.
Esteban Eculman no sabe decir con exactitud dónde pudo haberse contagiado de coronavirus, porque además de estar en contacto con mucha gente por ser el almacenero del barrio El Frutillar, en Alto Bariloche, es uno de los principales referentes de la iglesia evangélica "Hay Vida en Jesús", donde comanda las acciones solidarias en medio de la pandemia.
El 11 de mayo, el día que fue internado de urgencia, había pasado toda la mañana en Comallo, un pueblo situado a dos horas del Centro Cívico, entregando barbijos y módulos de comida a la gente más necesitada y al personal de las fuerzas de seguridad. Cuando llegó a su casa, le dijo a su mujer que sentía una molestia en la espalda y que iba a cruzarse a la salita de primeros auxilios para que lo revisaran.
Diez años atrás había sido operado de un tumor en la cabeza y el año pasado había tenido principio de neumonía. Con esos antecedentes de salud y la llegada del frío, su pulmón empezó a resentirse nuevamente. "Me dieron una orden para hacerme una placa en el hospital zonal Ramón Carrillo y me fui manejando tranquilo", relató el hombre de 55 años, sin saber que quedaría internado durante 59 días y que permanecería unos 20 en estado de coma.
"Cuando les dije a los médicos que tenía dificultades para respirar y que desde hacía varios días no le sentía el gusto a la comida, inmediatamente me hicieron el hisopado del Covid-19. Ese fue uno de sus últimos recuerdos ya que fue trasladado en sillas de ruedas a la sala de terapia intensiva y su mente quedó en blanco. "Fue todo muy rápido y para ese entonces ya estaba muy complicado", señaló a Infobae.
Cuando despertó, tenía sondas y cables pegados por todo el cuerpo. "Fue una sensación horrible, pero como soy muy creyente y tengo mucha fe, sabía que Dios me iba a sanar", contó Eculman, quien fue dado de alta el 30 de junio y además de estar al borde de la muerte tuvo que soportar que "unos malditos" lo dieran por muerto para causarle daño a su familia.
Eculman está casado con Mirtha desde hace 31 años y tienen tres hijos, uno de los cuales trabaja con él en la despensa. "En las redes sociales empezó a correr el rumor de que había fallecido. A esos los tengo identificados, pero preferí no hacer la denuncia porque Dios se va a encargar de ellos".
Finalmente, ese mal momento se vio compensado por el efusivo recibimiento que recibió Eculman al llegar a su domicilio, donde lo trataron como un verdadero héroe por ser el primer barilochense en vencer al coronavirus. Los vecinos se congregaron en la esquina de su casa, en Chocorí y Neneo, y lo recibieron con aplausos y bocinazos.
Cuando bajó de su vehículo fue ovacionado y era tal la alegría que hasta algunos decidieron romper el distanciamiento social para darle un fuerte abrazo. Eculman, visiblemente sorprendido y emocionado, los saludó a todos con su brazo bien en alto y les agradeció infinitamente esa muestra de cariño.

