Por Matías Resano 
mresano@cronica.com.ar 

Ante las bajas temperaturas, se han redoblado los esfuerzos solidarios, y al mismo tiempo se tomó mayor conciencia, respecto de las personas que viven en la calle. No obstante, en las inmediaciones del Shopping Abasto una pareja se acurruca contra las paredes para paliar el frío, sin llamar la atención de muchos, ni siquiera porque ambos se movilizan en silla de ruedas.

Justamente su discapacidad motriz fue motivo suficiente para que la joven fuera abandonada por su madre, desde pequeña, ni tampoco dicho impedimento les causó reparo a aquellos que se apropiaron de sus movilidades cuando dormían en paradores. Por lo tanto, claman por ayuda, no sólo alimentaria y de abrigo, sino principalmente un lugar en el cual puedan comenzar a reconstruir sus vidas bajo techo.

Prefieren domir en la calle porque en los paradores les robaron las sillas de ruedas, como también cuando alquilaron la casa.

En Lavalle y Ecuador, Florencia y su pareja hallaron un rincón para dejar sus pocas pertenencias, pasar la noche, sin estar pendientes de poder perder lo poco que llevan consigo. Justamente allí culminó el periplo de ambos por la ciudad de Buenos Aires, luego de que recorrieran paradores e incluso con sus escasos recursos accedieran a una vivienda, en alquiler, en donde sus experiencias fueron marcadas por el desamparo y el sufrimiento.

En este sentido, Elizabeth, una mujer que decidió solidarizarse con los jóvenes, detalló a Crónica que "prefieren domir en la calle porque en los paradores les robaron las sillas de ruedas, como también cuando alquilaron la casa. La chica tuvo que desplazarse en un changuito de supermercado durante varias semanas".

Una odisea cuyo punto de partida para Florencia se remonta a sus primeros meses de vida, cuando fue abandonada por su madre, quien no soportó que su hija no pudiera movilizarse por sus propios medios. En consecuencia, desde muy pequeña la calle marcó su lugar de residencia y expuesta a todo tipo de peligros, la droga se le presentó como un sendero de fuga, del cual actualmente lucha por salir, con admirable esfuerzo.

Por si fuera poco, sus penurias se agudizan con la indiferencia de los transeúntes que recorren las calles de la zona del Abasto. Al respecto, Elizabeth reconoció que "yo les llevé comida y ropa, entonces la chica se me arrodilló, junto sus manos y me agradeció repetidas veces mientras me confesaba que era la primera persona en ayudarlos, que nadie lo hizo desde que están en esa esquina".

Un estado de situación extremo, por el cual necesitan de una colaboración, con carácter de urgencia, que puede brindarse personalmente, en la intersección de Lavalle y Ecuador, como asimismo contáctandose en la cuenta de Facebook "Elizabeth Rodríguez". En referencia a ello, quien se ha puesto a disposición de la pareja remarcó que "sólo quieren un lugar donde puedan estar juntos, en el que puedan entrar con las sillas, sin acceder únicamente por escalera".

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