El testigo confirmó sus dichos.

Matías Santana, el testigo que relató ante la Justicia el momento en que la Gendarmería se llevó a quien él identificó como Santiago Maldonado el 1 de agosto pasado en la localidad chubutense de Cushamen, reiteró este miércoles que vio, con la ayuda de binoculares, cómo “tres gendarmes” golpearon ese día “un bulto negro con mi campera celeste”.

Santana aclaró que supo que ese “bulto” era Santiago Maldonado porque “esa misma mañana nos cambiamos la ropa y yo le di esa campera celeste que llevaba puesta”, relató en declaraciones a Radio El Mundo.

"Yo le había prestado mi campera y por eso reconocí que era el compañero Santiago”, dijo, y agregó que al momento del desalojo de la ruta 40 bajó hacia el lado del río a buscar a su caballo. En ese instante, según el relato, escuchó la voz de alto y al subir a caballo hacia un monte "veo a tres gendarmes que están golpeando a un bulto negro con mi campera celeste".

"Cruzo para el otro lado, me encuentro con los chicos, voy a otro cerro y con unos binoculares alcanzo a ver que salen del territorio, ingresan a la ruta 70, llega una camioneta, cuatro gendarmes suben el mismo bulto que ya había visto antes y emprenden la retirada rumbo a Esquel”, manifestó.

"A partir de ahí ya no sabemos qué es lo que pasó con el compañero", continuó Santana el relato.

"No es complicado andar con binoculares dentro del campo”, aseguró el integrante de la comunidad mapuche de Chushamen, en Chubut, quien declaró ayer ante el juez Guido Otranto por la desaparición de Santiago Maldonado.

Para el joven, “la gente que genera la duda es por desconocer cómo es la vida en el campo, cuando uno está en una situación de conflicto, en constante hostigamiento y amenaza de represión, te tenés que resguardar haciendo control territorial y la costumbre es subir todos los días al cerro a mirar lo que está ocurriendo”.

Santana dijo que después de la marcha del 1° de septiembre, a un mes de la desaparición de Maldonado, se sintió “seguro para declarar” y que además, hasta ahora no lo hizo “porque la comunidad estaba militarizada, y si entraba o salía iba a ser demorado”.

Santana evaluó que el juez y la fiscal, ante quienes declaró, “lo tomaron muy superficialmente, con muy pocas ganas de trabajar en el caso y de que se esclarezca dónde está el compañero Santiago”.

Ante la falta de información sobre el paradero del artesano, el Gobierno decidió aumentar a $2.000.000 la recompensa para quien aporte datos certeros sobre el joven, de quien se desconoce el paradero desde el 1° de agosto.

Fuente: Télam