En la localidad santiagueña de Taboada, José Antonio Ferreyra aguarda por una ayuda, por mínima que sea, para poder acceder a una silla de ruedas a motor. El hombre sufrió un accidente hace más de una década por el cual sólo puede movilizar su cuello y el dedo de una mano. Por lo tanto, para poder desplazarse sin depender de otros requiere de dicha silla, la cual es por demás costosa, y en consecuencia acude en busca de ayuda.

El 20 de febrero de 2005, Tony se encontraba en la ciudad rionegrina de Lamarque, lugar al que arribó un mes antes desde su Santiago del Estero natal para trabajar en la cosecha de manzana. En aquella jornada, el joven, de entonces 19 años, se dirigió a un balneario cercano para disfrutar de su día de descanso.

"Era una hermosa tarde y por eso decidí tirarme al agua, pero cuando caigo siento un pinchazo en mi cabeza y pierdo el conocimiento. Al otro día desperté en un hospital, los médicos me dijeron que estaban tratando de detectar qué tenía. Pero les dije que no sentía mis piernas y allí se alertaron, y me trasladaron a una clínica de Choele Choel", relató el propio Ferreyra a Crónica.

En dicho centro de salud, los especialistas detectaron que el paciente se quebró la cuarta y la quinta vértebra, que a su vez implicó un daño en la médula. Por lo tanto, el hombre, de 34 años, dejó en claro que "perdí toda sensibilidad desde el cuello hacia mis pies". Por esta razón, llevó a cabo diferentes y sucesivos tratamientos, todos ellos de suma intensidad, para al menos recuperar parte de su movilidad, pero sólo logró desplazar el pulgar de una de sus manos.

Por este cuadro depende exclusivamente de un tercero para todo tipo de tarea: comer, higienizarse e incluso que alguien empuje su silla de ruedas. Es por ello que los días de José consiste en estar rodeado de sus afectos, conversar con su madre y con sus sobrinos, quienes no se le despegan un segundo.

No obstante, su mente se mueve constantemente, en pos de anhelos y proyectos, dado que él mismo concibe que detenerse en angustias, maldiciones y lamentos agudizaría sus impedimentos. En este sentido, Ferreyra remarcó que "todos los días me levanto con la idea de hacer cosas, salir adelante, porque quiero ser feliz, y no caerme en depresiones por lo que me pasó. Lo que más me gustaría hacer es natación".

Por lo tanto, su mayor necesidad para concretar sus deseos radica en disponer de una silla de ruedas a motor. Su costo equivale a unos 160.000 pesos, suma que no puede afrontar por sus propios medios. "Necesito una ayuda, monetaria o que alguien me provea de la silla, porque me permitiría ser un poco más independiente, y tener una mejor calidad de vida. Por mínima que sea la colaboración, va a ser muy bienvenida".

La ayuda puede materializarse a través del WhatsApp 3855709352, o por medio de la cuenta bancaria del Banco de Santiago del Estero CBU N° 3210001150002349829963.

Ver más productos

Protegete del Coronavirus: cómo hacer máscaras faciales

Protegete del Coronavirus: cómo hacer máscaras faciales

Crónicas de retórica: un libro indispensable para ayudar a otros

Crónicas de retórica: un libro indispensable para ayudar a otros

Kisse el libro de Marley para chicos y grandes

Kisse el libro de Marley para chicos y grandes

El Atlas de Camisetas

Los fanáticos del fútbol tienen un Atlas

Salí protegido: máscara facial protectora

Salí protegido: máscara facial protectora

Alberto Fernández: todo el mundo le atiende el teléfono

Alberto Fernández: todo el mundo le atiende el teléfono

Cronishop abre sus puertas a comercios y PYMES

Cronishop abre sus puertas a comercios y PYMES

¡Ayudá a los que más te necesitan!

¡Ayudá a los que más te necesitan!

Alberto Fernández: lo que todos quieren saber

Alberto Fernández: lo que todos quieren saber

Los libros que todos los famosos y políticos leen

Los libros que todos los famosos y políticos leen

Ver más productos