Esta es la medalla que le fue entregada a los héroes.
E n el Senado de la Nación, este miércoles, un grupo de 23 pilotos de aviones Hércules de la Fuerza Aérea y familiares de quienes desarrollaron operaciones en carácter de Secreto de Estado durante la Guerra de Malvinas fueron condecorados con la medalla “La Nación Argentina al Valor del Combate”, en reconocimiento al mérito y al heroísmo durante la guerra del Atlántico Sur.

El acto fue presidido por el presidente provisional del Senado, Federico Pinedo, quien, acompañado por el  ministro de Defensa, Oscar Aguad, brindó el justo reconocimiento a un grupo de ex combatientes, cuyos nombres y sus valiosas actividades pudieron conocerse tras la desclasificación de documentación referente a las misiones LOCO y TIGRE, desarrolladas en el archipiélago por el Escuadrón de Hércules C-130.

El senador Pinedo destacó el honor de los ex combatientes que defendieron la soberanía argentina en el conflicto del Atlántico sur y expresó: “Es muy difícil para los que no hemos tenido el honor de combatir por nuestra Patria imaginarnos lo que ustedes hicieron, el hecho de estar surcando los cielos en esos aviones enormemente pesados y blancos fáciles para cualquier enemigo”.

“Pero el patriotismo es un sentimiento muy potente y muy importante y hace que los mejores de nosotros estén dispuestos a entregar su vida y con su vida transformar la de muchos para siempre”, finalizó Pinedo.

Tras sus palabras, los senadores presentes entregaron las medallas a los veteranos destacados en la misión y a los familiares de aquellos ex combatientes fallecidos.
La familia del suboficial Jorge Luis Contigiani recibió esta medalla en su nombre.
Del acto participaron en representación del Ministerio de Defensa la secretaria de Gestión Presupuestaria y Control, Graciela Villata; el jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, teniente general Bari del Valle Sosa; el jefe del Ejército, teniente general Claudio Pasqualini; el jefe de la Fuerza Aérea, brigadier general Enrique Víctor Amrein, y el jefe de de la Armada, almirante José Luis Villán, entre otras autoridades e invitados especiales.

Por su parte, los pilotos que recibieron la distinción fueron los brigadieres mayores Alberto Vianna y Horacio Orefice; los comodoros Jorge Valdecantos; Ronaldo Ferri (recibió su hijo Ernesto Ferri); Rubén Moro, Eduardo Senn, Roberto Cerruti, Walter Veliz, Cristóbal Villegas; los vicecomodoros Andrés Valle, Hugo Maldonado (fallecido, recibió su esposa María Isabel Meade Amadeo). 

También fueron homenajeados los suboficiales Julio Daverio, Juan Carlos Luján, Nicolás Segovia, el fallecido Jorge Contigiani (recibió su esposa Novemia Gladys Frezza); Roberto Puig, Pedro Razzini, el fallecido Carlos Bill (recibido por su esposa Gladys González); Delfino Fretes, Sergio Tulián, Oscar Gatto, Carlos Nazzari y Carlos Ortiz.

Su tarea se traducía en un importante apoyo a operaciones aéreas ofensivas con aviones Hércules C-130 al cumplir riesgosas misiones poco conocidas de Exploración y Reconocimiento sobre el Atlántico Sur para poder ubicar a los blancos navales y ser atacados con precisión. Las misiones de exploración secretas fueron desclasificadas por la Fuerza Aérea Argentina diez años.

Este homenaje se llevó a cabo por iniciativa de las comisiones de Defensa Nacional de ambas Cámaras del Congreso, con el objetivo de reconocer el valor esgrimido en los vuelos de estrategia militar que la Fuerza Aérea Argentina desplegó a través de las operaciones de sus aviones Hércules en la Guerra de Malvinas.
Otra imagen del distintivo de honor entregado a los ex convatientes. (@FuerzaAerea_Arg)

Tareas de los Hérculos C-130

La primera tarea era identificar blancos en el mar. La segunda tarea respondía a una reconfiguración del Avión Hércules que le permitía el lanzamiento de bombas.

En la tarea de determinación de la posición de blancos enemigos la aeronave se acerba a un vuelo de perfil bajo a cercanías de éstos, volando por debajo del lóbulo radar para no ser detectado. Posteriormente, ascendía y con el radar propio determinaba la posición de los buques enemigos, cuestión que no duraba mucho tiempo porque era rápidamente detectado por los radares de éstos. De esta manera volvía rápidamente a ese perfil bajo para poder iniciar su escape, en un ambiente de misiles y patrullas de aeronaves enemigas.

Ellos operaban desde Comodoro Rivadavia pero a veces el regreso no se podía hacer en trayecto directo debido a las amenazas que debían evitar. La información que ellos obtenían servía al Comando de Operaciones Aéreas para enviar los aviones de ataque a las coordenadas informadas.

Reviví el emotivo acto homenaje