A 31 años de la caída del Muro de Berlín: Alemania, una sola otra vez

Se cumple un nuevo aniversario de la caída del emblema de la división en Europa. ¡Acompañanos en este repaso por un momento icónico de la historia mundial!

La caída del Imperio Romano, la Revolución Francesa, las guerras mundiales o el propio Descubrimiento de América son eventos que convulsionaron la historia de la humanidad, y en ese selecto grupo de hechos importantes también se hace presente la Caída del Muro de Berlín, que por 28 años mantuvo dividido a un país por distintas ideologías que hasta el día de hoy siguen existiendo.

Habían pasado 16 años de la rendición de la Alemania de Adolf Hitler a manos de los Aliados, lo que constituyó el final de la Segunda Guerra Mundial, y parecía indicar que ese paso del tiempo compondría la economía, moral e imagen de los teutones en el mundo. Sin embargo, el país cayó en manos de una división entre comunistas y capitalistas, que separaron la nación casi como un botín de guerra.

A 31 años de la caída del Muro de Berlín: Alemania, una sola otra vez
El momento de la construcción del Muro de Berlín.

Aquella noche del 12 de agosto de 1961, miles de familias, amigos, compañeros de trabajo, jamás se dieron cuenta de que sería la última vez, hasta el 9 de noviembre de 1989, en que volverían a estrecharse en un abrazo, visitarse o simplemente pasear libremente por la capital alemana.

La construcción del muro (de 43 kilómetros y ocho cruces de un lado al otro de Berlín) se hizo rápidamente y sin parar, y al poco tiempo, Berlín estaba partida en dos partes: Estados Unidos, Francia e Inglaterra se quedaron con el sector occidental y la Unión Soviética, con el oriental, tal como se denominaron luego ambos países.

El cruce imposible

El duro régimen impuesto en la sección oriental hizo que más de uno ideara la posibilidad de cruzar el muro para lograr una vida mejor, lejos de la vigilancia constante de las tropas, y el desempleo que creció a pasos agigantados en las casi tres décadas que duró la separación.

Sin embargo, esos desesperados intentos se comenzaron a cobrar vidas, de hecho, algunas fuentes locales calcularon en casi 300 las víctimas que intentaron pasar el gigante bloque de hormigón y más de 3.000 personas fueron encarceladas por el intento.

Es que el sistema impuesto en el Muro (de unos 45.000 bloques de 3,6 metros de alto) contaba con más de 300 torres de vigilancia, búnkers de defensa, casetas con perros, alarmas acústicas y ópticas, alambres de púas electrificados y unos 7.000 soldados apostados en todos los turnos para evitar las fugas de un lado y otro.

Hubo diversos intentos por llegar a la libertad y son escasos aquellos que lograron pasar desde la Puerta de Brandeburgo hacia el sector occidental.

La reunificación

Lo cierto es que la crisis comunista de finales de los 80 hizo que el empuje de la gente, las vías diplomáticas y la caída en los controles fronterizos adelantaran la reunificación alemana, que si bien fue confirmada en octubre de 1990, tuvo su bautismo de libertad el 9 de noviembre de 1989, cuando la gente de ambos lados del Muro lo derribó con mazas y martillos y, por fin, pudo abrazar a sus hermanos de la otra Alemania.

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