Alumnita donó su pelo a nenes que padecen cáncer
Priscilla, de tan sólo 10 años, decidió cortar su larga cabellera y donarla a chicos que perdieron la suya por tratamientos oncológicos. La sesión de peluquería tuvo lugar en su aula frente a sus compañeritos para animarlos.
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Una ejemplar muestra de solidaridad tuvo lugar en una escuela de la localidad bonaerense de Carapachay, llevada a cabo por una de sus alumnas, de tan sólo 10 años. La niña decidió donar parte de su larga cabellera, la cual le costó mucho crecer en sus primeros años de vida, a aquellos pequeños que padecen cáncer. Por si fuera poco, la menor escogió cortar su pelo delante de sus compañeros, para compartir su decisión, pero asimismo, con el afán de transmitirles la importancia de regalar algo suyo a quienes más lo necesitan.
Una mañana, Priscilla despertó con el deseo de reducir el largo de su cabellera y fue entonces cuando acudió a Lorena, su mamá, quien es su peluquera personal, puesto que la madre empleó todo tipo de tratamientos para que el pelo de su niña creciera en sus primeros cuatro años de vida. "Le hacía masajes en la cabeza, usamos todo tipo de shampú y por eso cuando comenzó a pedirme que quería cortárselo, después de tanto insistirme, le dije que tenía que ser por una causa justa", reveló la mujer a “Crónica”.
Fue entonces cuando la menor optó por entregar el cabello cortado a aquellos niños que han perdido el suyo tras someterse a diferentes tratamientos oncológicos. Al respecto, su progenitora confesó que “le propuse esa idea y enseguida me dijo que sí y se largó a llorar, pero la que entró en duda fui yo. Por lo tanto, me tomé dos meses para pensarlo, pero ella estaba firme con su decisión, me preguntaba a qué hospitales llevaríamos el pelo, y finalmente acepté”.
No obstante, faltaba un condimento más a esta dulce y conmovedora historia, puesto que Priscilla le solicitó a su mamá que la sesión de peluquería tuviera lugar en el interior de su aula, delante de sus profesores y compañeros del 5° grado de la escuela 18 de Carapachay. Entre pizarrones, tizas, cuadernos y pupitres, la pequeña se sentó frente al resto de los alumnos, mientras que uno de sus docentes detalló la situación, expresando que “muchos chicos que tienen cáncer pierden el pelo cuando empiezan sus tratamientos y se van quedando pelados”.
Entonces “se les hace una peluca, pero ese pelo es de verdad y hay un lugar en Baradero que se encarga en hacer pelucas con el pelo que dona la gente, y hoy la compañera de ustedes, Priscilla, que tiene un pelo maravillosamente hermoso, se lo va a cortar y lo va a donar. No sólo eso, sino que va a ir Baradero para armar ella misma esa peluca”.
Mientras todos miraban sorprendidos, algunas estudiantes atinaron a expresar su deseo de seguir los pasos de su compañera. Lorena tomó la tijera e inició el corte. Cuando su madre culminó, la solidaria pequeña estalló en llanto, contagiando a todos los presentes. Muchos niños escondían su rostro en sus brazos apoyados en el banco, para ocultar sus lágrimas. Sin embargo, a los pocos minutos se levantaron de sus ubicaciones y se dirigieron hacia su compañera para estrecharse en un conmovedor abrazo.

