Cada cual atiende a su juego
Niños acunando muñecas y niñas corriendo tras una pelota: por qué la distinción de género entre juguetes no es más que una cuestión cultural basada en estereotipos.
Por Fedra Abagianos
@TrinityFlux
"Fuimos a comprar un pantalón fucsia y la señora dijo que era para nenas. 'Acá están los de nenas y acá los de nenes, no podés elegir los que están acá'", relató un nene de 5 años en un video que en poco tiempo se convirtió en viral. La naturalidad del niño contra lo convencional de la vendedora. Lo cerrado de la cultura contra la evolución de la sociedad. Una prueba clara de que el mundo está cambiando y que el prejuicio es de los adultos que no pueden adaptarse a este nuevo mundo que se acerca.
Una nena vestida de celeste o jugando al fútbol, un nene vestido de rosa o jugando con una cocinita, son imágenes que tiempo atrás eran impensadas en una sociedad condicionada por los estereotipos y los prejuicios. "Los chicos juegan y van a probar roles, a cubrir necesidades y a experimentar de acuerdo a lo que les va pasando, y no acorde a las funciones que un género debería desenvolver ", explicó a Crónica la licenciada María Zysman, psicopedagoga y presidenta del equipo de diagnóstico, prevención e intervención, Libres de Bullying.
Desde su perspectiva, todavía tenemos organizado todo bajo los viejos patrones "pero eso está empezando a cambiar". Para los chicos "es indistinto" el género en el juguete y "estaría bueno que no tengamos miedo a la hora de ofrecerles, de comprarles o de regalarles uno". El juguete le sirve a un niño para simbolizar, para establecer vínculos, para crear, para abrir nuevas posibilidades, para construir con otros, para elaborar situaciones complicadas, para entretenerse, según explicó Zysman.
Jugar "es una actividad universal que trasciende la distinción de género. El motivo por el cual hoy se siguen ofreciendo de forma diferenciada juguetes para varón y juguetes para nena, tiene que ver por un lado con cuestiones de mercado (a mayor diversificación, más ventas) y por otro lado, es una prueba del status quo, ya que los juguetes son un reflejo de la cultura", aseguró Paloma García Brunelli, licenciada en psicología e integrante del equipo creativo de juguetes Ikitoi.
Ikitoi propone juegos y juguetes originales para armar que potencian la creatividad de los chicos. Son libres de género y los clasifican según edad o tipo, y todos los productos son tanto para niños como para niñas.
"Son más los adultos que los pequeños las que piden juguetes para nene o nena. Muchas personas se acercaron en busca de una cocinita a pedido de su niño, interesados por el aspecto neutro de nuestras cocinas, en contraposición a la gran cantidad de cocinas rosas y violetas que se pueden encontrar en las jugueterías tradicionales. Claramente los niños más pequeños juegan a todo sin discriminar si se trata de una actividad masculina o femenina", aseguró Brunelli.
"Es fundamental que el juego sea de y para todos, que los varones puedan jugar a la casita y así prepararse para un futuro autónomo y con responsabilidades compartidas; también que una nena pueda apasionarse con un juego de construcción, dar rienda suelta a sus dotes ingenieriles y construir su vocación futura", agregó.
Derribando estereotipos
Nadia Fink es una de las creadoras de las colecciones "Antiprincesas y Antihéroes" e impulsoras de la Editorial Chirimbote, quienes mediante sus libros promueven "infancias libres y divertidas". Hace pocos días presentaron "Antiespejito", una guía para ser una "antiprincesa" para "romper con los moldes" y el "deber ser" que se le impone a las niñas desde sus primeros años "donde se las pretende quietas, de rosa, jugando a las muñecas y sin chistar".
"Las nenas pueden vestirse con los colores que más les gusten; practicando sus deportes favoritos, sin barreras; y juntas. Resalto esta última palabra porque es necesario romper también desde los primeros años con la mala idea de que competimos entre nosotras", aseguró Fink.
Cuando arrancaron en 2015 en la Editorial Chirimbote se propusieron contar historias reales de mujeres fundamentales de la historia latinoamericana "para darle otra perspectiva diferente a las chicas y a los chicos sobre ser mujeres. Y son nuestras antiprincesas que se atrevieron a desafiar su historia, su tiempo, que salieron a buscar su destino, que quisieron y desearon ser y lo lograron, rompiendo con estereotipos impuestos", explicó la fundadora de la editorial.
Por otro lado los antihéroes de Fink "son personajes varones que oponemos a los superhéroes tradicionales, que tienen sus propios poderes, pero reales, como generar formas de magia y fantasía, disparar la imaginación y comprometerse con los pueblos libres".
Para la creadora de las antiprincesas y los antihéroes "las chicas y chicos quieren divertirse, curiosear, son sensibles y poco a poco, a medida que van creciendo, se les van imponiendo moldes que los estructuran" y hasta el momento lo binario Influyó en la infancia "tal y como el sistema pretende: imponiendo".
"Así nos asignó a las mujeres y feminidades, ciertos roles de madres, cuidadoras, sensibles, frágiles. Y a los varones y masculinidades, otros roles como públicos y fuertes desde los primeros años. Y si se impone, no se deja nada librado al deseo ni a la libre elección", explicó Fink.
Los juguetes en sí no tienen género, "lo que tiene género es la forma en la que son administrados a los niños, la elección que hacen los padres de los juguetes para sus hijos, eso sí tiene género. Los juguetes son la primera presión cultural", aseguró María Luisa Lerer, psicóloga y sexóloga.
Para Lerer los chicos empiezan a conocer el mundo de los adultos y el mundo que van a querer ser a través de los juguetes. "Es un gran avance permitir que una nena hoy juegue con una pelota y que un varón acune a una muñeca. Es permitir que el varón desarrolle la ternura y que la nena desarrolle sus cualidades deportivas, por ejemplo. Antes se educaba de forma restrictiva y que una nena jugara con una pelota era un síntoma para hacerla ver. Es fantástico que hoy se puedan intercambiar, y que conozcan el mundo tanto del niño como de la niña".
Ese nuevo mundo que se acerca es el que construyen los chicos de hoy para su futuro. Con piezas de muchos colores, donde los colores son sólo colores, donde las formas son sólo formas, con ideas que son sólo ideas, con roles que son sólo roles. Un mundo donde nada es privativo ni de uno ni de otro. Un mundo inclusivo en el que todo puede ser para todos.
"Es una ampliación de mentes, de quehaceres, una ampliación de mundos. Si esto realmente se amplía, el varón y la mujer van a poder conocerse mejor y van a poder ser más aliados y compinches, y no ver el mundo de formas tan diferentes", concluyó Lerer.

