"Cuando hablamos de inclusión no hay tiempo que perder"

En el Día Internacional de las Personas con Discapacidad, Sheila cuenta cómo, la historia de su hijo Ian, quien padece encefalopatía crónica no evolutiva, fue inspiración para el corto creado por Juan José Campanella que busca concientizar a la sociedad. Mirá el video.

Por Conrado Moreno
@cmoreno

La historia de Ian llega en el momento justo, en el Día Internacional de las Personas con Discapacidad. Su deseo, junto al de su familia, es que su mensaje de inclusión viaje desde Argentina al mundo entero. Y así parece, porque el cortometraje basado en su vida se encamina a ser uno de los seleccionados para competir en los premios Oscar 2019.

El viernes se estrenó de manera simultánea en varios canales infantiles de televisión el cortometraje de animación llamado "Ian, una historia que nos movilizará", basado en la historia de un niño con discapacidad que pretende derribar las barreras del aislamiento. Sheila Graschinsky  es la madre de Ian, quien padece encefalopatía crónica no evolutiva que afecta tanto en su movilidad como en el lenguaje.

"Con el nacimiento de mi hijo, empecé a ver de qué manera podía volcar mis saberes en el área social, sobre todo en el mejoramiento de la calidad de vida de las familias que tienen a un ser querido con alguna discapacidad", contó en diálogo con Crónica Sheila, quien preside la fundación, creada en el año 2012.

"Buscamos traer al país métodos innovadores de tratamiento y, sobre todo, hacemos un fuerte trabajo de concientización social para mostrarle a la sociedad que cuando hablamos de inclusión, no hay tiempo que perder, que cada uno puede aportar algo", resumió la madre de Ian.

"Cuando hablamos de inclusión no hay tiempo que perder"

El corto de Ian, producido por Juan José Campanella y dirigido por Abel Goldfarb, sirve como puerta de entrada para que se hable en las escuelas y en las familias el tema de la discapacidad. "Queremos impactar en la legislación para que la calidad de vida de las personas con alguna discapacidad mejore y para que la sociedad se involucre. La idea es que el corto esté en todas las escuelas y que se convierta en acciones bien concretas", agregó Sheila.

El cortometraje, de casi 10 minutos de duración, está basado en la historia real que Sheila contó: "El contenido surgió de una vez que llevé a Ian a un centro de rehabilitación, ubicado frente a una escuela. Los chicos se amontonaron en el alambrado a reírse de él. Buscamos transformar ese enojo que sentimos en acción, y entendimos que el colegio funciona como un espejo de la sociedad. Y eso lo podemos transformar". Desde la Fundación Ian buscan empoderar a la sociedad para que las familias puedan hablar con sus hijos sobre el tema y brindarle herramientas.

"Cuando hablamos de inclusión no hay tiempo que perder"

 

"Cuando uno habla de inclusión, hay que poner el cuerpo, la cabeza y las ideas. El corto es un disparador y busca plasmar que todos podemos hacer algo", concluyó Sheila.

 

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