Desesperado pedido de un padre por su hijo

Ocurrió en La Plata. Nada se sabe del joven desde el 2017. El muchacho es oriundo de Cornel Suárez. 

Alberto González vio por última vez a su hijo Mariano hace un año y cinco meses, en la terminal de colectivos de Coronel Suárez. Allí subió a un ómnibus que lo llevó a La Plata para rendir un final de Economía. Desde ese momento no se sabe nada sobre el paradero del joven y para su familia y amigos sólo hay angustia. Se inició una investigación y hay una recompensa de 250.000 pesos para quien aporte datos que permitan encontrarlo. Sin embargo, hasta el momento no hubo novedades.

"Es demasiado difícil, nunca pensé tener que pasar por una cosa así", dijo González, quien vive como "un infierno" cada día que pasa sin obtener ninguna noticia sobre su hijo. "Estoy como cuando arranqué", aseguró, al referirse al estado de la causa que lleva adelante la fiscalía platense Nº 5, a cargo de Juan Ignacio Mennucci.

El 5 de diciembre de 2017, a las 22.30, Mariano dejó Coronel Suárez en un micro de la empresa Jetmar y a las 6 del día siguiente llegó a La Plata. Se sabe que ingresó en la Facultad de Ciencias Económicas y luego estuvo en la biblioteca de la institución, desde donde envió el último mensaje a su padre.

"Se llevaron de mi casa dos computadoras para analizarlas y ver si podían rescatar algo. También está el teléfono que encontraron de Mariano. A esta altura todavía estamos esperando los resultados de esas pericias. Parece payasesco esto", cuestionó el padre.

El hecho

El 5 de diciembre de 2017, a las 22.30, Mariano dejó Coronel Suárez en un micro de la empresa Jetmar y a las 6 del día siguiente llegó a La Plata. Se sabe que ingresó en la Facultad de Ciencias Económicas y luego estuvo en la biblioteca de la institución, desde donde envió el último mensaje a su padre. El joven nunca se presentó a rendir el examen.

"El Ministerio de Justicia me puso un abogado para seguir el caso. Lo llamo y me dice que reclama y no pasa nada", lamentó Alberto sobre los informes periciales, que podrían aportar algún dato sobre la investigación. El hombre desconoce qué pudo haber pasado y tampoco sabe qué pensar

. Y si bien hay una recompensa para la gente que aporte datos, para Alberto, "el desconcierto es tan grande como la impotencia". "Ni siquiera me encuentro culpa de algo. Si yo hubiera sido un mal padre o mi hijo hubiera sido maltratado, él se habría ido con un motivo y le encontraría una explicación a todo esto. No sabemos qué paso y eso es algo que nos duele", expresó.

"Tengo una hija con retraso madurativo que todos los días pregunta por su hermano", aseguró el hombre, que trata de contener a su familia y a su mujer que está destrozada por la desaparición de su hijo. Mariano González cursaba las carreras de Economía y Periodismo. Meses antes de desaparecer había conseguido trabajo en una pizzería de Coronel Suárez.

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