El archivo de "Crónica", en tiempos de pandemia
BAJO ESTRICTO PROTOCOLO. Funciona en la Biblioteca Nacional Mariano Moreno.
Por Adrián Zahlut
C asi un mes después de comenzado el aislamiento social preventivo y obligatorio volví al archivo fotográfico y hemerográfico del Grupo Crónica, que funciona en la Biblioteca Nacional Mariano Moreno. Gran espacio ubicado en el tercer subsuelo del edificio que proyectaran los arquitectos Clorindo Testa, Francisco Bullrich y Alicia Cazzaniga en la década de 1960.
Añorando la vieja normalidad, me dirigí al reencuentro con nuestros archiveros. Muchas cajas, muchos sobres, muchas fotografías, el trabajo de décadas de incontables profesionales. Este material está en un continuo proceso de intervención para cumplir el objetivo final, que será el ser catalogado y subido a los servidores de la Biblioteca Nacional.
En un momento recordé el libro de Juan Sasturain, flamante director de la biblioteca, que da título a estas líneas, un libro necesario, dicho sea de paso, para recorrer la historia del humor gráfico y la historieta argentina.
Aventura al ver a la gente de mantenimiento enfundados por un estricto protocolo en uniformes dignos de cualquier película de ciencia ficción.
Solo, pero acompañado por los compañeros trabajando en línea desde sus hogares, la gente de los departamentos de Microfilmación y Digitalización, de Archivos y Colecciones, de edición, todos conectados interactuando por WhatsApp, por e-mail o desde las redes sociales, práctica que terminó de afianzar la maldita pandemia. La necesidad de informar hace que hoy más que nunca el compromiso con nuestro trabajo sea inquebrantable.
Por unas horas me abstraigo de la realidad y me sumerjo en la tarea de seleccionar fotos, en este caso, el azar quiso que Fangio y los hermanos Gálvez me lleven de paseo con sus bólidos a recorrer un pedazo de historia del automovilismo argentino y al final, como siempre, esperando la parada hacia la próxima aventura.

