Huertas comunitarias para ayudar a aliviar la desnutrición infantil

El programa abastece a diversos comedores escolares. La fundación se creó hace 20 años y ya cuenta con más de 500 espacios verdes en todo el país. 

A fines del siglo pasado, el ingeniero Felipe Lobert creó la Fundación Huerta Niño, donde impulsó un programa de construcción de huertas orgánicas comunitarias en escuelas rurales con el objetivo de aliviar la desnutrición y la malnutrición infantil en Argentina. Hoy, casi 20 años después, la ONG lleva construidos más de 500 espacios verdes en distintos rincones del país, con sede en Buenos Aires, que significan un gran sustento para los más chicos.

El emprendimiento, que creció notablemente con el paso de los años, abastece de verduras y hortalizas a diversos comedores escolares de los sectores más vulnerables. Para comenzar, las escuelas reciben materiales, capacitación y acompañamiento sostenido que les permite poner en funcionamiento la huerta orgánica y así poder transformar, definitivamente, sus hábitos alimentarios y perder el miedo a sentir hambre.

"Trabajamos con los niños en la escuela a lo largo de todo el ciclo de formación educativa. No se trata de dar de comer, sino de enseñar a producir el propio alimento. Consolidar nuevos conocimientos para aprender a cultivar vegetales y adoptar una dieta mejor. Esta solución educativa y productiva resuelve el problema de alimentación y de salud que padecen los niños, brindándoles nuevas oportunidades para vivir en su tierra y de su tierra", aseguró a Crónica Luján, colaboradora de Huerta Niño.

"Los chicos con deficiencias graves de nutrición desde su nacimiento y hasta la adolescencia tienen una predisposición mayor a las enfermedades y su capacidad de desarrollo se ve disminuida. Esto trae como consecuencia una limitación en cuanto a oportunidades que los acompañará durante toda su vida. Construir en las escuelas rurales una huerta de media hectárea es el comienzo de una verdadera solución, probada y sustentable, que no es asistencial ni un paliativo", continuó.

La fundación, que está integrada por un grupo de personas reunidas con la intención de participar en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (el fin de la pobreza, el hambre y la reducción de las desigualdades), se sostiene con la ayuda de 1400 socios que realizan donaciones, más los aportes de diversas empresas a través de dinero y de productos.

Su creador, Felipe Lobert, fue distinguido con el "Premio Abanderado 2017" por su compromiso en Huerta Niño.

Esta nota habla de: