Con un estricto protocolo, iglesias reabrieron para dar misa
Es en Capital Federal. Puede haber hasta 20 personas en la celebración religiosa y es obligatorio el uso del barbijo.
Después de seis meses de restricciones, las iglesias porteñas volvieron este lunes a celebrar misas bajo un estricto protocolo que habilita la presencia de hasta 20 fieles, siempre y cuando se respete el distanciamiento social y el uso obligatorio de tapaboca. Según establecieron las autoridades en la nueva fase del aislamiento, los fieles pudieron regresar a la iglesia con la presencia de "una persona cada 15 metros cuadrados con un tope de 20 personas".
No obstante, advirtieron que las personas mayores y las personas que pertenezcan a los grupos de alto riesgo deben "evitar exponerse ante posibles contagios" y se les recomendó que sigan las misas desde sus casas a través de la televisión, páginas web o las redes sociales.
Además, sigue vigente "la dispensa del precepto dominical, establecido el 13 de marzo hasta nuevo aviso", por lo que los fieles deberán anotarse previamente para poder asistir al oficio religioso. Una medida establecida para evitar la aglomeración de personas en la entrada de la iglesia, pero que también sirve para comunicarse con los asistentes e informar "si eventualmente se conociera que alguno está infectado de Covid-19 y pudo haber transmitido el virus a los demás en la celebración en la que estuvo presente".
Desde el gobierno porteño sugieren mantener abierto el lugar de culto en días y horarios específicos delimitados tanto para el rezo individual como la atención espiritual, además de los correspondientes a la celebración litúrgica. Asimismo, el nuevo protocolo establece que al ingresar al templo todos los fieles deben desinfectar sus manos con alcohol en gel o alcohol al 70%, que deberá proveer la casa religiosa.
Sin embargo, no podrán tocar ninguna de las imágenes exhibidas ni habrá agua bendita en las fuentes. Por otro lado, quienes deseen acceder a la eucaristía tendrán la posibilidad de recibirla sólo en las celebraciones de la Palabra, fuera del horario establecido para la misa.
En tanto, en aquellas iglesias que previo a la pandemia celebraban varias misas dominicales en distintos horarios, si los fieles que desean participar superan las 20 personas permitidas en cada una de ellas, las parroquias podrán ofrecer otras celebraciones a lo largo del día, para que todos puedan acceder.
Por último, la nueva etapa de apertura habilitó a las parroquias que cuenten con más de un sacerdote a realizar celebraciones en simultáneo en diferentes espacios del establecimiento, garantizando siempre el distanciamiento social obligatorio y el uso del tapabocas.

