La ciudad de los abuelos

EL RINCÓN DE LOS ABUELOS Más de la mitad de la población de la localidad mendocina de Monte Comán es jubilada. El principal recurso del pueblo en el siglo XX fue la actividad ferroviaria. 

Por Francisco Nutti 
@frannutti 

Durante la mayor parte del siglo XX, la principal fuente de recursos para la localidad mendocina de Monte Comán fue la actividad ferroviaria. Pero en la década de 1990 el tren dejó de funcionar, por lo que muchos puestos de trabajo fueron eliminados y una gran cantidad de pobladores abandonaron la ciudad, donde sólo quedaron los jubilados.

En la actualidad, Monte Comán tiene menos de 4.000 habitantes, de los cuales 2.200 son personas de la tercera edad. En diálogo con Crónica, Teresita, presidenta del centro de jubilados de esa localidad, explicó: "Este es un pueblo en el que viven en su mayoría jubilados. Anteriormente, cuando estaba el ferrocarril, llegamos a tener casi 7.000 habitantes. Pero al cesar sus servicios, muchas familias buscaron trabajo en otro lado".

El principal centro de atracción turística de Monte Comán, ubicado a 914 kilómetros de Capital Federal, es la antigua estación de tren. "Estaba abandonada y nosotros, entre todo el pueblo, se la cedimos a la subcomisaría, entonces el gobierno de la provincia se encargó de arreglarla. Allí, si bien funciona la sede de policía, todavía se conserva la vieja locomotora y los rieles, entre otras cosas", explicó Teresita.

Se fueron todos

Los problemas socioeconómicos de Monte Comán provocaron la enorme reducción del número de pobladores, ya que los jóvenes buscan nuevos horizontes. "Los jóvenes que nacen aquí se van a trabajar a San Rafael o a San Luis, porque no hay fuentes de trabajo. Tampoco se puede cosechar porque está todo seco. Y no hay empleos estables. Quienes se dedican a la agricultura van a cosechar a los sectores aledaños, lo demás todo el año se vive gracias al jubilado", señaló y agregó: "Todos nos conocemos y nos ayudamos. Este pueblito no posee ningún servicio, no tenemos gas, tampoco cloacas, no tenemos agua potable, tomamos agua de pozo, tratada por una cooperativa que hay acá, al igual que la luz. Pero somos felices".

Un lugar especial

Teresita es la presidenta del centro de jubilados, que atiende a más de mil socios, a los que les brindan servicios de medicina, enfermería y pedicuría. Además, tienen una increíble cancha de bochas para compartir en sus tiempos de ocio. "Hicimos una cena de despedida de año en el centro, donde compartimos nuestras experiencias. A pesar de los pocos que estamos, todavía sonreímos", concluyó.

Monte Comán parece sacado de una historia de ciencia ficción, donde la mayoría de sus habitantes son las personas de mayor edad, que se juntan a intercambiar anécdotas y a recordar las historias de un pueblo que alguna vez tuvo una amplia oferta laboral y que hoy sólo se conforma con tener un vínculo sentimental.

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