La familia Crónica despide a su creador, Héctor Ricardo García
Sentidas palabras de periodistas que aprendieron el oficio gracias al emblema de los medios de comunicación.
La noticia llegó hasta el cielo
Por Hugo Ferrer
Director de Grupo Crónica
De sus ojos brotaban noticias. La primicia fue su vida. El título de una palabra tanto en la gráfica, como en la tevé, como en la radio. "Fue primicia" es un sello como las placas rojas, como "el vivo y en directo". Fue el primero en usar la palabra "chacal", en la tapa del número 1 del diario Crónica, el 29 de julio de 1963. En su oficina de la calle Riobamba 280, luz tenue, varios televisores en línea, a su derecha, en silencio, y la pantalla de Crónica. Siempre quería saber qué tenía la competencia. Su máquina de escribir Olivetti, placas y trofeos sobre las paredes, varios Martín Fierro (los seis consecutivos) y gigantografías con el rating ampliado: "Crónica, el canal de noticias número 1 de la Argentina". Los muñequitos de Mickey (en todos sus tamaños, su gran debilidad, "cumplimos años el mismo día", decía orgulloso), su escritorio de madera con tapa de vidrio grueso, el teléfono a disco y luego con botones... Las rutinas de programación de cada día (y en especial la de los recitales de sábado y domingo), pegadas como un sinfín, una a continuación de otra, subrayadas de color azul y rojo. Y mucho en manuscrito, con una casi perfecta caligrafía.
Ese lugar, su refugio periodístico, era tan importante como el control del canal, como una cámara... Ahí hubo un momento inolvidable cuando le mostré el video homenaje que le hicimos por el festejo de los 50 años del diario Crónica. Fue en setiembre de 2013. Antes de verlo, quería saber quiénes hablaban. Imaginaba lo que dirían sus amigos Graciela Guiñazú, Cacho Fontana, Alfredo Serra, Jorge Jacobson y Víctor Hugo Morales. Hablaba con su mirada. De pie, con las manos en los bolsillos, recorría parte de su vida. Se emocionó. Jamás se lo había visto así. Como lo recordó la conductora Rosanna González, murió un sábado, su día de franco, el único día que no iba al canal (y antes, al diario). La noticia llegó hasta al cielo. Crónica, con Héctor Ricardo García, fue la voz del pueblo. Crónica, sin él, también es la voz del pueblo. El Grupo Crónica se compromete a seguir su legado.
Se fue un maestro de maestros
Por Roberto Di Sandro
El Decano
Se fue uno de los periodistas pioneros de la creación y de la innovación en todos los aspectos profesionales. Generador de noticias, de primicias. Un grande de la prensa nacional y considerado como propulsor de un nuevo estilo en el exterior. Héctor Ricardo García, número uno del periodismo, nos dejó la tristeza al iniciar una gira que nunca terminará, porque siempre estará en cada uno de nosotros que sabemos cómo puso en marcha dos gigantes: Crónica diario y Crónica Televisión. Además de conducir programas extraordinarios, llegó en un avión a las Islas Malvinas, el primero de esa gran epopeya demuestra que fue hombre bien nacional. Lo conocí de jovencito. Héctor era más joven que el que escribe por tres meses. Mi padre lo tomó en su juventud como fotógrafo (fue un gran reportero gráfico) en el diario La Época. Quiero remarcar esto porque Héctor Ricardo García tenía una verdadera amistad con Don Carmelo, como llamaba a mi padre, y cuando el viejo se jubiló lo convocó inmediatamente para trabajar en el diario.
Enseñó a todos. Cuando me tomó como cronista en la Casa Rosada, esperó unos días el envío de la crónica oficial y me convocó. "No me hagas más noticias... Haceme Intimidades de la Casa de Gobierno". Y así comenzó esa columna que se mantiene viva en torno a la inspiración del maestro.
La humildad de este hombre fue impresionante. Enseñó que la noticia debía ser concreta y entendible. Este hombre, rápido e intuitivo, fue generador de verdaderas noticias. Es imposible no elogiarlo. Le dio una mano a muchísimos periodistas y los ubicó en los lugares donde tuvieron realce y éxitos. Hace algún tiempo pude dialogar muy poco con él a través de su secretario. Héctor Ricardo García vivirá siempre en la historia del periodismo. ¿Saben por qué? Porque era un maestro y un hombre generoso. Héctor la amistad no se borra nunca y el recuerdo será por siempre. Hasta todos los días Héctor.
Cultor de la sabiduría popular
Por Alicia Barrios
El que aviva un gil mata cuatro vivos. Esta era una de sus máximas. García, no era de mínima, ni del medio, tenía frases que tocaban el cielo. Sabiduría popular, esa que se estudia en la calle, a puro riesgo. Junto a él entendí que el sensacionalismo no existe. Quienes discriminan desde ese concepto son unos ignorantes. La noticia es lo nuevo, la novedad, produce, sensaciones. Conocía la sensibilidad del otro a partir de sí mismo. Hablaba en título. Un pionero. Sin prejuicios, no dejaba de lado los policiales, género literario y periodístico.
Rodolfo Walsh atesoraba la colección de la revista Así. ¡Cuánto criticaban a Crónica por eso! "Chorrea sangre", descalificaban. Hoy no hay un solo medio en la Argentina que no titule en la portada con un crimen, choque fatal, muertes. Un día, me paso una crónica para titular: un Peugeot 504 en un accidente en la ruta, dejó víctimas fatales. "Sorpréndeme" dijo, y me dejo el sillón, su lugar. Ahí nomás me jugué: "Un Peugeot calibre 504". Me miró y me dijo: "Nena, siempre dije que tenés futuro". Tenía 20 años. Pasaron 40.
Aquí en Roma, me enteré que había muerto. No me sorprendió, estaba solo y enfermo. De inmediato pensé: se encontró con Lola, su amada madre, quien murió a los 96 años llamándolo "mi niño". Lo veo a Napoleón, su gato favorito, saltándole en los hombros, a Alfredo, su amigo rico, generoso, que lo ayudó tanto a salir a flote en la década de los 90. En el cielo no está triste, solitario y final como acá.
La noticia hoy es García
Por Luis Ventura
Yo nací, crecí y me formé en la cuna periodística de Héctor Ricardo García. Nadie como yo para decir que, sin lugar a dudas, soy de la "escudería" Crónica desde mis comienzos. Más de 50 años mamando periodismo, información y noticias en todas sus maneras. En democracias y dictaduras, con censuras y en libertad, en blanco y negro y también en color, en papel y en televisión, los que formamos parte de esta marca indeleble sabemos lo que fue, es y será pertenecer al estilo García.
Por eso estas líneas, porque hoy la noticia es García y la desaparición física de un pionero de espíritu indomable e insobornable a la hora de publicar la primicia, tener la exclusiva y cuidar la noticia, merecía su espacio.
A los 86 años se marchó el "Gallego", fundador de una marca pero también el escultor de una forma inconfundible de informar, publicar y mostrar la noticia en su manera más precisa. Eso fue García y eso es Crónica. Porque Héctor pertenecía a esa extraña raza de periodistas creadores e inventores de los caminos más nobles de la información y la noticia. Mi llanto y mi recuerdo a ese gran maestro que fue García, al que voy a extrañar mucho. Hoy, Gallego, la noticia sos vos.
El ciudadano Crónica
Por Marita Otero
Llegar de afuera y encontrarse con la noticia de la muerte de Héctor Ricardo García golpea al corazón. Fue mi maestro en el periodismo, el hombre a quien más quise y admiré en este oficio. Me enseñó todo y más. Muchos años a su lado compartiendo su pasión por el periodismo y sus ganas de vivir. Creó todo, en la gráfica, en la televisión, en el teatro, y en la radio. Era su obsesión ser siempre el primero; hasta el final de sus días vivía pensando en "la nota". Vivió todos los gobiernos, y los padeció como ningún otro dueño de medios. Pasó de haber plantado nuestra bandera en Malvinas, a ser un secuestrado del ERP, preso de la dictadura militar, no sin antes sufrir la censura durante la presidencia de Isabel Perón, y las incontables presiones que sufría por sus títulos en Crónica y más tarde por las placas rojas en Crónica TV. Y también la prisión domiciliaria que vivió por supuesta evasión impositiva de la que fue sobreseído. Era un rebelde, un hombre no convencional, y eso era parte de su encanto.
No hacía nada para quedar bien, o para acomodarse con el poder, con el que se llevaba pésimo. No negociaba su libertad de publicar lo que le daba la gana. Con Crónica TV, su última aventura, fundó el primer canal de cable de noticias que revolucionó la forma de comunicar con las placas rojas. Era un genio.
Cacique irremplazable
Por Jorge Rodríguez
Fue el padre de una marca cuya camiseta tuve puesta durante más de 41 años, 28 de los ellos con él al mando del barco; un tipo que transpiraba pasión, creatividad y audacia. Me llamó siempre la atención su manera de involucrarse en el trabajo diario, en la vorágine del codo a codo. No hay dudas, el periodismo está de luto. Se murió un cacique de esos que son muy difíciles de reemplazar. Por eso mi homenaje va con un par de anécdotas.
Durante el partido de vuelta en Brasil, entre Cruzeiro y Boca, por la Libertadores 1977 (la ida la había ganado el Xeneize 1-0), se paró en medio de la redacción expectante frente a la posibilidad de que el equipo del Toto Lorenzo ganara la Copa. Faltaban 15 minutos, el 0-0 parecía inquebrantable y ordenó comenzar a imprimir para estar primero en la calle con "Boca campeón". Sin embargo, poco antes del final, Nelinho clavó un golazo y mandó todo a un tercer partido. Miles de ejemplares quedaron en el camino. Le salió mal, pero se la había jugado.
Ingenioso con los títulos, durante la guerra de Malvinas, cuando los británicos decidieron venir, escribió: "Zarpa la flota: los ingleses otra vez a piratear".

