La historia detrás de la leona que mordió los testículos a un león en reclamo de "más sexo"
La imagen de una hembra jugando con los genitales de su "compañero", en el zoológico de Rotterdam, se hizo viral en las redes sociales donde aseguraron que lo hacía con fines reproductivos. ¿Cuál es la verdad detrás de este sugerente mordisco?
Una fotografía de una leona mordiendo los testículos de un león con aspecto de cansado, inundió las redes sociales y desató cientos de comentarios entre los usuarios. La responsable de la publicación acompañó la imagen con un texto que aseguraba que la hembra lo hacía "para exigirle más sexo" al macho.
"Descubrir que las leonas tienen relaciones sexuales 20-40 veces en un día cuando están en celo y si su hombre no puede seguirla, ella exige aparearse mordiendo sus bolas ha sido lo más destacado de mi día", publicó la twittera Jasmine Rice.
La cara de cansancio del animal generó que otras personas bromearan con la imagen respondiendo con memes y chistes.
La famosa fotografía fue tomada en el zoológico de Rotterdam por la zoóloga Safi Kok, quien se limitó simplemente a mostrar la escena. Sin embargo, a medida que se difundió por las redes sociales comenzó a circular la idea equivocada de que el doloroso acto de la hembra tiene unos fines reproductivos.
Los propios cuidadores del zoológico publicaron en 2019 una entrada sobre estos leones, haciendo referencia al macho, llamado Aapel, y a sus cachorros, nacidos en agosto de 2018. Concretamente, advierte que, si bien en un inicio las hijas solo lo miraban desde la distancia, con el tiempo comenzaron a acercarse a juguetear con él, mordiéndole la cola, la melena y el trasero.
La de la imagen es una leona joven, concretamente una de esas tres cachorritas que en su día jugaban a morder a papá. Al parecer lo sigue haciendo, aunque esta vez con un tamaño un poco mayor, más fuerza en los dientes y algo más de desasosiego para el pobre Aapel, que aguanta la situación. Además, cabe destacar que en el momento de la fotografía la leona no tendría ni dos años, por lo que no habría alcanzado la madurez sexual.

