Otra impactante denuncia de mala praxis contra la clínica del horror

Además, se investiga si el cirujano del sanatorio de Berazategui es dueño de una sala velatoria que era recomendada a los familiares de los fallecidos.

Una mujer entró al quirófano por una fractura en el brazo derecho pero salió tres horas después con una traqueotomía y en estado vegetativo. Así sucedió con Dionisa Caballero, de 64 años, otra víctima de mala praxis en el Nuevo Sanatorio Berazategui, donde también amputaron la pierna equivocada a una paciente y otra murió por una operación de vesícula innecesaria.

A pesar de que el fallecimiento de Caballero ocurrió el año pasado, la denuncia fue dada a conocer en los últimos días a raíz del gran número de casos que comenzaron a visibilizarse contra ese centro de salud.

 

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La mujer había ingresado a la clínica con una fractura del brazo derecho y los médicos informaron a la familia que debía realizarse dos intervenciones para limpiar la zona y luego colocar ua prótesis con tornillos provistos por PAMI.

Según relataron los familiares, la primera operación surgió sin complicaciones pero en la segunda sufrió un paro cardiorrespiratorio, por lo que el médico decidió practicarle una traqueotomía pero las complicaciones provocaron que Dionisa quedara en estado vegetativo.

Tras estar tres días internada, murió. Los profesionales alegaron al esposo y los hijos que el sobrepeso y el hábito de fumar de la mujer complicaron su cuadro a pesar de que ella no tenía antecedente de patologías cardíacas. 

Además de esta denuncia, la fiscal de la UFI 7 Karina Santolín espera otras ocho en los próximos días sobre mala praxis en el sanatorio. Esas denuncias son agrupadas por la abogada  una de las pacientes fallecidasPaola Stekloff

 

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Por los distintos casos, el sanatorio fue allanado en dos oportunidades. La última ocurrió el pasado miércoles cuando la Justicia ordenó secuestrar la historia clínica de Teresa Angilleta, a quien debían operar del píloro pero le sacaron la vesícula por error, lo que le provocó la muerte. 

Quien operó a la jubilada es el cirujano Fernando Javier Palladino. De acuerdo a las fuentes judiciales, el médico fue jefe de la morgue de Quilmes y sería dueño de una casa velatoria donde derivan a los familiares de los muertos con una "recomendación especial".

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