Poli pidió por "el encuentro fraterno de los argentinos"
El cardenal presidió el Tedeum en la catedral porteña e instó a los candidatos a las próximas elecciones a ser "servidores de la Patria".
L a voz de la Iglesia se sintió fuerte en este 9 de Julio. Mientras el cardenal Mario Poli pidió en la catedral porteña "un gran encuentro fraterno de los argentinos" e instó a los candidatos a las próximas elecciones a ser "servidores de la Patria", en Tucumán, el arzobispo Carlos Sánchez consideró que "la inequidad social también es violencia", y lamentó que los argentinos "nos hayamos acostumbrado" a esta situación que "se instaló en todos los rincones" del país.
El arzobispo de Buenos Aires, cardenal Mario Poli, presidió el Tedeum en la catedral porteña, donde pidió a la Virgen de Itatí en su día que se haga realidad "el sueño de un gran encuentro fraterno de los argentinos" y lamentó que "estemos muy lejos" de las nobles aspiraciones de querer vivir "como una gran familia, donde la fraternidad, la solidaridad, el diálogo y el bien común incluya a todos".
Poli destacó que "los congresales que pensaron en nosotros, y no cabe duda de que somos la razón de la sacrificada y riesgosa entrega de sus vidas, tiempo e intereses que sin titubeos nos ofrecieron", pero lamentó: "Estamos muy lejos de aquellas nobles aspiraciones. La independencia y libertad reclamada hace dos siglos no siempre se tradujo en tiempos de paz y progreso para todos los argentinos".
Por su parte, el arzobispo de Tucumán, monseñor Carlos Sánchez, consideró que "la inequidad social también es violencia", y lamentó que los argentinos "nos hayamos acostumbrado" a esta situación que "se instaló en todos los rincones de nuestra Patria".
"Parece ser que el hecho de haber nacido en una zona más próspera que otra otorgue más derechos que a los que les ha tocado ver la luz en zonas más inhóspitas, sin poder disponer de los bienes de la sociedad", sostuvo Sánchez.
Sánchez lamentó que "una franja cada vez más amplia, generaciones enteras, parecen condenadas a vivir con menos de lo mínimo, sin trabajo, sin acceso real a la educación, a la salud, a la vivienda digna, sin acceso a la justicia".
También dijo que "no vemos la pobreza como una desgracia o una maldición sino como la decisión de unos cuantos que instrumentalizan cruelmente esa condición para mantener o acrecentar el poder". Sánchez pidió recuperar "la pasión por la Patria", porque "es imprescindible para poder afrontar el desafío que nos presenta este tiempo sumamente difícil y duro para los argentinos".
"Esto implicará llevar en nuestro corazón y en nuestra vida los rostros concretos de los hermanos que sufren esta cultura del descarte en la que estamos sumidos, y la pasión por el encuentro y la paz de los argentinos", promoviendo un diálogo que sea "claro, afable, confiado y prudente".
"Es hora de saber cómo diseñar, en una cultura que privilegie el diálogo como forma de encuentro, la búsqueda de consensos y acuerdos, pero sin separarla de la preocupación por una sociedad justa, memoriosa y sin exclusiones", reclamó el arzobispo.

