Vacaciones: alerta por fiestas clandestinas
Coronavirus en Argentina EVITAR CONTAGIOS. Los principales centros turísticos extreman medidas.
Por Matías Resano
mresano@cronica.com.ar
La apertura de la temporada turística encendió la alarma en las autoridades respecto de la masificación de las, ya existentes, fiestas clandestinas en los puntos más visitados de nuestro país, durante la temporada veraniega.
Las cuales constituyen una de las principales preocupaciones dirigenciales, puesto que las cifras son escalofriantes tanto en materia de organización como en concurrencia, sin protocolo alguno en el medio de una pandemia. Las diferentes ciudades balnearias que conforman la costa atlántica ya se han convertido en escenarios preferenciales de quienes organizan fiestas sin autorización alguna, y que convocan a miles de personas, a través de las redes sociales.
Son las zonas de los bosques de Pinamar y Villa Gesell donde estos encuentros clandestinos, a base de música electrónica, tienen lugar principalmente. A partir de las 3.30 y hasta pasadas las 8, los bailes se llevan a cabo los fines de semana, a escondidas de la ley, y con la presencia de jóvenes, cuyas edades oscilan entre los 18 y 24 años.
Las playas y los chalets o las casas quintas representan otros espacios en los que se desarrollan estas alternativas nocturnas ante la falta de discotecas, producto de la actual situación sanitaria por la pandemia. Por esta razón, las autoridades de Villa Gesell decidieron implementar un toque de queda a partir de las 4, siendo multado todo aquel que circule por la calle durante esa franja horaria.
En Mar del Plata, los amantes de la noche recurrieron a la ilegalidad, puesto que en los meses de junio y julio, cuando se hablaba con énfasis del famoso “pico” de contagios, comenzaron los bailes a espaldas de los controles. Pero lo particular del caso radicó en que las zonas escogidas contaban con índices bajos de afectados por coronavirus.
Los ámbitos de reunión eran privados, principalmente quintas o casas de amplias dimensiones, a las que ingresaban treinta personas al menos. Por estos días, dicha tendencia se profundizó y ello se lo adjudican al excesivo costo de las mesas para diez personas, en reconocidos boliches de la ciudad, que alcanzan los 200.000 pesos. En el resto de la provincia de Buenos Aires, son cuatrocientas por día las denuncias por fiestas clandestinas, un total de dos mil de jueves a domingos.
Se tratan de megaeventos realizados en parques o en complejos de fútbol 5, con DJ y barras de expendio de bebidas alcohólicas e incluso merchandising de la misma fiesta. El hecho más reciente y masivo, e incluso sorpresivo e indignante para las propias autoridades policiales, se desencadenó en el Parque Municipal de Azul, el viernes pasado.
Allí tres mil adolescentes se reunieron para celebrar diferentes fiestas de egresados, sin tapabocas ni ningún otro protocolo, como suele suceder en este tipo de eventos. En este sentido, la policía reconoció que cuando se trata de menores se limita a dispersarlos sin desmanes, pero si son mayores se les entrega un formulario, en el cual asientan sus datos y su presencia en la improvisada discoteca.
En tanto en Córdoba, María Belén Polanco, gestora cultural e integrante de la unión de musicalizadores local, aseguró que “la clandestinidad es un hecho real. Se trata de promotores que no cuentan con un espacio para desarrollar sus producciones, también están los asistentes que no disponen de lugares, y en el medio los artistas que no encuentran una fuente de trabajo para llegar a fin de mes”.
Por lo tanto, Polanco consideró que “hay que flexibilizar la actividad, que se contenga a la gente en espacios cerrados habilitados y capacitados para eso, y no en lugares abiertos que no están aptos”. El testimonio de la productora, si bien se refiere a lo que sucede en su provincia, es aplicable a la amenaza que implican las fiestas clandestinas en todo el país.
Ex juvenil de River, hasta las manos
Tres fiestas clandestinas con más de 500 personas que se realizaban en José C. Paz, una de ellas organizada por el ex juvenil de River Iván Díaz, fueron desarticuladas por personal del Ministerio de Seguridad provincial, en el marco de la emergencia sanitaria por la pandemia de coronavirus.
Los operativos fueron coordinados por la Dirección Provincial para la Gestión de la Seguridad Privada del Ministerio de Seguridad bonaerense, a cargo de Marcelo Montero, y se realizaron a pocas cuadras de distancia entre ellos.
Dos de las fiestas se desarrollaban en el barrio Yei Porá y la tercera en la calle Guanacaste al 1700, esta última organizada por Díaz, que se encontraba jugando en Eslovaquia hasta antes de la pandemia, informaron desde la cartera de Seguridad bonaerense.
La fuentes consultadas indicaron que luego de tomar conocimiento de las actividades clandestinas concurrieron a los domicilios donde se desarrollaron los operativos para desarticular las convocatorias efectivos de las fuerzas y del Registro Provincial para la Comercialización de Bebidas Alcohólicas de la provincia de Buenos Aires (ReBA).
Según se informó, “se encontraban más de 500 personas sin barbijos, ni sanitizantes, (que no cumplían las) medidas dispuestas durante la etapa de distanciamiento social, preventivo y obligatorio por el coronavirus (Dispo)”.
“Dos eran fiestas organizadas, con venta de entradas que rondaban los $500 a $1200, con DJs, luces, barras donde se comercializaban bebidas alcohólicas y en uno de los casos también alimentos”, añadieron las fuentes.
POR M.R

