Pasaron 38 años de aquel 9 de abril de 1980, cuando tras comandar las huelgas de las fábricas del Gran San Pablo en reclamo por aumento de sueldos, Luiz Inácio Lula da Silva era llevado a la cárcel durante 31 días. Brasil, por esos años estaba sumida en una dictadura militar y el entonces emergente líder sindical estaba en la mira. Hoy, abril encuentra a Lula transformado en el mayor líder popular de la historia de Brasil y enfrentando una condena de 12 años y un mes por corrupción, en la Operación Lava Jato.

Lula pone a prueba su mito, su legado, en un país dividido que se sacrificó en el altar de la Operación Lava Jato, que muestra su mayor trofeo en un año con elecciones previstas para octubre. Si estará tras las rejas, será el preso con mayor apoyo popular del mundo: al mismo tiempo que es humillado hacia la prisión por corrupción, es el favorito a vencer a todos sus rivales en las elecciones de este año. La población ve a Lula como el portador de los buenos viejos tiempos de la primera década del 2000. Ese es el principal motivo de su favoritismo, además de la escasez de oferta electoral.

"No estamos juzgando aquí el gobierno de Lula, apenas un habeas corpus, sin desconocer el avance del país y la recomposición del ascenso social de millones de personas”, dijo el juez Luis Barroso, quien votó contra el ex mandatario en el Supremo Tribunal Federal. De los seis votos en contra, cuatro magistrados fueron nombrados por Rousseff, también dirigente del PT.

Lula debe perder la libertad luego de haber sido encontrado culpable de la causa que sus seguidores creían la más fácil: la propiedad oculta de un departamento en Guarujá, litoral de San Pablo. Con la explosión de la Operación Lava Jato, ex funcionarios delatores pasaron a afirmar que robaban dinero de Petrobras y que recibían dádivas de constructoras que lograban contratos y también abastecían a un sistema de partidos que se reveló casi pornográfico, con Odebrecht como principal nombre corruptor.

La semana pasada dos colectivos de la caravana de Lula por el sur del país fueron baleados. El fantasma del asesinato del mayor líder popular de Brasil rondó los días más difíciles que está viviendo Lula, el hombre que hace 38 año fue llevado a la cárcel y salió de ella convertido en líder indiscutible, el que protagoniza una vida de película, un hombre con aires socialistas, al que llaman a secas “El hijo de Brasil”.

Fuente: Télam