El desastre de la Amazonia y la violencia institucional en Venezuela fueron algunos de los temas que trató la alta comisionada de Derechos Humanos de la ONU, Michelle Bachelet, ante el Consejo de Derechos Humanos del organismo en Ginebra, Suiza. Allí, la ex presidenta de Chile pegó duro.

"Estamos quemando nuestro futuro, literalmente" con los incendios en la Amazonia, los cuales tendrán un "impacto catastrófico para la humanidad", dijo y agregó que la quema del pulmón del mundo resulta especialmente perjudicial para "las mujeres, los hombres y los niños que viven en esas áreas, entre ellos muchos pueblos indígenas".

"El mundo nunca vio una amenaza de esta dimensión a los derechos humanos. Estoy profundamente preocupada con la rápida aceleración de la deforestación en la Amazonia", insistió. Por eso, hizo un llamado a las "autoridades" de los países involucrados para que "implementen políticas ambientales de larga duración y de sistemas de incentivos a la sustentabilidad".

"Ningún país o política pueden quedar afuera (porque) todas las naciones y el tejido social, político y cultural de todos los Estados serán afectados", concluyó. En sus críticas, Bachelet no nombró al presidente brasileño, Jair Bolsonaro. La semana pasada el ultraderechista ya había sido blanco de los cuestionamientos de la funcionaria de la ONU, debido a la amenaza que sus políticas representaban para la democracia.

La respuesta del ex capitán fue tan terminante como lamentable, ya que celebró la dictadura de Augusto Pinochet, en la que fue torturado y asesinado el padre de Bachelet.

Por los derechos humanos

La ultraderecha brasileña no fue la única castigada por Bachelet, quien también apuntó contra el gobierno de Venezuela y recordó que la ONU "ha seguido documentando casos de posibles ejecuciones extrajudiciales cometidas por miembros de las Fuerzas de Acciones Especiales en algunas zonas del país".

Además, criticó que la gestión de Nicolás Maduro no mostrara ninguna voluntad de cumplir con la petición de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU de disolver a esa agrupación."Estos casos documentados revelan el mismo patrón identificado en mi informe de julio y demuestran la falta de mecanismos de protección efectiva para los testigos y familiares de las víctimas", denunció.

En el informe publicado a principios de julio, la alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos afirmó que las fuerzas armadas y de seguridad venezolanas cometieron 5.287 ejecuciones extrajudiciales en 2018 y 1.569 entre enero y mayo de este año, según datos del propio gobierno chavista.