A pesar de que en un principio todos daban por sentado que Adam Armoush, víctima del ataque era judío, el mismo joven dijo al canal de TV estatal alemán que no, sino que es alestino con nacionalidad israelí.

Armoush agregó que usó la kipá, el sombrero ritual, circular y sin ala que usan los varones judíos, para rebatir los argumentos de un amigo que decía que hacerlo era peligroso en Alemania.

"Yo decía que realmente era seguro y quería probarlo, pero terminó de esa manera", declaró.

Merkel calificó el ataque en el barrio capitalino de Prenzlauer Berg de "incidente horrible" y prometió que su gobierno responderá "con fuerza y determinación total" al creciente antisemitismo en Alemania.

El ministro de Relaciones Exteriores, Heiko Maas, tuiteó que "los judíos nunca más tienen que sentirse amenazados aquí. Es nuestra responsabilidad proteger la vida judía", agregó, en alusión a los 6 millones de judíos europeos que se estima fueron asesinados por la Alemania nazi en el Holocausto, hace más de 70 años.

"No paraban de insultarme, y mi amigo les pidió que pararan. "Empezaron a enojarse, y uno de ellos corrió hacia mí, y supe que era importante filmarlo porque no iba a haber forma de atraparlo para cuando llegara la policía", dijo Armoush en declaraciones en hebreo al canal Kan TV.

Estos hechos han ido en aumento en Alemania. Varios estudiantes alemanes han denunciado "bullying" en escuelas en meses recientes, y hace poco se quemaron banderas israelíes en una protesta en Berlín.