El reconocido sacerdote chileno Oscar Muñoz quedó este viernes en prisión preventiva por orden de un tribunal de la ciudad de Rancagua (sur) tras haber sido acusado de abuso sexual y estupro de al menos siete menores. 

Muñoz, quien había sido detenido el jueves en Santiago, fue trasladado a la ciudad de Rancagua (120 km al sur de Santiago), donde un tribunal ordenó la prisión preventiva por 180 días mientras dura la investigación judicial de este nuevo caso de pederastia que agudiza la crisis de la iglesia chilena por los reiterados escándalos sexuales que la han golpeado. 

"La prisión preventiva es una medida muy gravosa, significa la privación total de libertad de una persona", declaró a la prensa Emiliano Arias, fiscal de Rancagua, tras concluida la audiencia de formalización de cargos de Muñoz. 

Muñoz, un reconocido sacerdote quien ocupó cargos de responsabilidad en el Arzobispado de Santiago durante los últimos siete años y mano derecha del cardenal de la capital Ricardo Ezzati, arriesga penas carcelarias de hasta 15 años, según Arias. 

Los casos, que según el fiscal todavía no han prescrito, comprenden el periodo 2002-2018 en las ciudades de Santiago y Rancagua. 

El sacerdote se "autodenunció" en enero pasado por al menos dos casos ante sus superiores, por los que fue suspendido de sus funciones. Su caso fue remitido a la Congregación de la Fe en el Vaticano, que investiga los casos de pederastia. 

En 2011, cuando era vicecanciller del Arzobispado, se encargó de tomar declaraciones de los denunciantes del caso del influyente sacerdote Fernando Karadima, suspendido de por vida de sus funciones por el Vaticano en 2013 por pederastia. 

Los abusos de Muñoz fueron revelados luego de que el expediente del caso fuera uno de los archivos incautados por la Fiscalía chilena en un sorpresivo operativo que realizó en oficinas de los arzobispados de Santiago y Rancagua el 13 de junio. 

La defensa de Muñoz no se opuso a la prisión preventiva porque "el caudal de antecedentes que el Ministerio Público ha formalizado ameritan evidentemente un análisis más profundo y mayor", indicó Gabriel Henríquez, abogado del sacerdote. 

La iglesia chilena se ha visto golpeada por escándalos de abusos sexuales a menores cometidos por decenas de sacerdotes que llevaron al papa Francisco a criticar duramente el trato de la jerarquía eclesiástica chilena a las denuncias de pederastia. El pasado mes de mayo el papa convocó a un grupo de obispos chilenos al Vaticano donde, en bloque, le presentaron su renuncia.