PREMIO

Dos periodistas perseguidos recibieron el Nobel de la Paz

El periodista ruso Dmitri Muratov y su colega filipina Maria Ressa -perseguidos en sus respectivos países por su actividad profesional- obtuvieron el Nobel por su lucha "a favor de la libertad de prensa".

Dos periodistas que se juegan la vida por la libertad de prensa han recibido esta viernes el Premio Nobel de la Paz en el Ayuntamiento de Oslo: la filipina Maria Ressa, cofundadora del sitio de información Rappler, crítico con el presidente Duterte, y el ruso Dmitri Muratov, redactor jefe del diario independiente Novaia Gazeta.

El galardón -una medalla de oro y diez millones de coronas suecas, casi un millón de euros- ha sido entregado en una ceremonia reducida a causa de la pandemia.

El periodista ruso Dmitri Muratov y su colega filipina Maria Ressa -perseguidos en sus respectivos países por su actividad profesional- obtuvieron el Nobel de la Paz, por su lucha "a favor de la libertad de prensa".

Al recibir su galardón, Muratov pidió "un minuto de silencio" por los reporteros asesinados. Por su parte, Ressa atacó a los grandes grupos tecnológicos estadounidenses por permitir la difusión de "un lodo tóxico" en las redes sociales por su codicia. "Están enemistados con los hechos, enemistados con los periodistas. Su naturaleza es dividirnos y radicalizarnos", explicó la periodista de 58 años.

Agregó que "sin los hechos, no pueden tener la verdad. Sin verdad, no pueden tener la confianza. Sin confianza, no tenemos (...) democracia, y se vuelve imposible enfrentarse a los problemas existenciales de nuestro planeta: el clima, el coronavirus, la batalla por la verdad". Ressa había indicado ayer que "por ahora, la libertad de prensa está amenazada", cuando se le preguntó si este premio cambiaría la situación en su país, Filipinas, en el puesto 138 de la lista de libertad de prensa realizada por Reporteros Sin Fronteras (RSF).

Ress,a que ha dedicado el premio a todos los periodistas del mundo, ha destacado la necesidad de reconstruir el periodistmo del siglo XXI y eliminar el control económico que se beneficia del odio y las mentiras. Condenada por difamación y en libertad condicional, ha tenido que pedir permiso a varios tribunales para poder viajar a Noruega.

Por su parte, la periodista filipina María Ressa atacó el viernes, a los grandes grupos tecnológicos estadounidenses, culpables, según ella, de permitir la difusión de "un lodo tóxico" en las redes sociales por su codicia.

La tecnología de estas empresas "permitió que el virus de la mentira nos infectara a cada uno de nosotros, enfrentándonos entre nosotros, sacando a la luz nuestros miedos, nuestra rabia y nuestro odio, preparando el terreno para la llegada de dirigentes autoritarios y de dictadores", dijo la cofundadora de la web de noticias Rappler.

También se ha entregado el Nobel de la Paz del año pasado al director ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos David Beasley, pues el acto de 2020 fue anulado por la crisis sanitaria.

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