En el día en que la Iglesia celebra la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, otro motivo se sumó a la celebración para la institución. Se trata de la polémica decisión del Tribunal Supremo de los Estados Unidos en la que resolvió prohibir el derecho al aborto a nivel federal luego de casi 50 años.

Tras la medida, se abolió el fallo Roe contra Wade, por el que en 1973 se había legalizado esa práctica. Esto implica que, a partir de ahora, cada uno de los estados norteamericanos tendrá la libertad de decidir si prohibir o no la interrupción del embarazo, debido a que la constitución no contempla ese derecho.

 

A través de la Pontificia Academia para la Vida del Vaticano, la Iglesia destacó que este día quedará como histórico y consideró que "el dictamen de la Corte muestra cómo el tema del aborto sigue suscitando acalorados debates".

"El hecho de que un país grande con una larga tradición democrática haya cambiado su posición sobre este tema también desafía al mundo entero", planteó la institución en un comunicado divulgado hace unas horas.

El organismo también hizo un llamamiento para que, luego de 50 años, se reabra "un debate no ideológico sobre el lugar que tiene la protección de la vida en una sociedad civil" y para preguntarse "qué tipo de convivencia y sociedad" se busca construir.

"La protección y defensa de la vida humana no es un tema que pueda quedar circunscrito al ejercicio de los derechos individuales, sino que es un asunto de amplia trascendencia social". Asimismo, sostuvieron que, para el Vaticano, se deben "desarrollar opciones políticas que promuevan condiciones de existencia a favor de la vida sin caer en posiciones ideológicas a priori".

Luego de 50 años se abolió ese derecho en Estados Unidos.

En ese sentido, la academia creada por el Papa Juan Pablo II consideró que esas medidas deberían apuntar a "asegurar una adecuada educación sexual, garantizar la salud accesible a todos y preparar medidas legislativas para proteger la familia y la maternidad, superando las desigualdades existentes".

El Arzobispo italiano y líder de la academia, Vincenzo Paglia subrayó que "frente a la sociedad occidental que está perdiendo su pasión por la vida, este acto es una poderosa invitación a reflexionar juntos sobre el grave y urgente problema de la generatividad humana y las condiciones que la hacen posible".

Además, Paglia agregó que "al elegir la vida, está en juego nuestra responsabilidad por el futuro de la humanidad".

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