El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, utilizó otra vez, un atentado para relanzar su ofensiva contra la inmigración legal, al acusar al Congreso federal por no "arreglar el sistema migratorio laxo" y permitir que personas como el atacante bangladesí que intentó inmolarse en el subte de Manhattan ingresen al país.

El autor del ataque de en Nueva York, un joven bangladesí de 27 años que entró en 2010 con una visa especial para familiares de ciudadanos estadounidenses y que trabajó durante varios años como taxista, desató una vez más el debate sobre la restricción de la inmigración legal a Estados Unidos, una propuesta que Trump impulsa desde el primer día que asumió la Presidencia.

"Tenemos que arreglar este sistema migratorio laxo, que permite entrar a demasiadas personas peligrosas que no son adecuadamente investigadas", sentenció el mandatario, citado por la cadena de noticias CNN.

Trump ya impuso un veto a inmigrantes y refugiados de varios países de mayoría musulmana de Medio Oriente y África, retiró al país del mayor tratado internacional sobre solicitantes de asilo y, gradualmente, aumentó los requisitos y limitó el acceso a las diferentes visas que Estados Unidos otorga a los inmigrantes que quieren instalarse a vivir en el país.

Tras el atentado fallido de este lunes, el mandatario habló por primera vez de incluir la visa especial que se otorga a familiares extranjeros de ciudadanos estadounidenses.

Trump le pidió al Congreso que "rompa la cadena" que se crea entre los inmigrantes naturalizados que luego invitan a sus familiares a instalarse en Estados Unidos.

El mandatario republicano asumió en enero con la promesa de reducir toda inmigración -la legal y la ilegal- y desde entonces ha avanzando con mayor o menor celeridad, según algunas trabas impuestas por fallos judiciales y la incapacidad de conseguir una mayoría en el Congreso para aprobar una reforma migratoria.