De acuerdo con Aerospace Corporation, una organización sin fines de lucro dedicada a la investigación espacial, "las posibilidades de que los desechos del Tiangong 1 (la estación espacial china que viene cayendo sin control) lastimen a alguien son extremadamente escasas, aunque aún se desconoce cuándo y dónde aterrizarán los restos de la estación espacial".

Aunque se barajó la posibilidad de que los restos cayeran sobre Argentina, lo cierto es que hasta ahora, la zona estimada para su caída abarca una amplia zona que incluye también España, Italia, Estados Unidos, Chile, Australia y Nueva Zelanda.

En enero de este año, el gobierno chino había anunciado que el reingreso de la Tiangong 1, el "Palacio Celestial" según su la traducción en español, sería determinado por sus controladores. Sin embargo, la ESA asegura que la reentrada a la atmósfera de la estación será "no controlada", ya que desde hace dos años la Tierra perdió el control sobre ella. 

Con un tamaño similar al de un colectivo, con 10 metros de largo y 3,4 metros de diámetro pero un peso cercano a las 8 toneladas y media, la Tiangong 1 es la primera estación espacial china y funcionó hasta ahora como un laboratorio experimental.

Lanzada el 30 de septiembre de 2011 desde el Centro de Lanzamiento de Satélites Jiuquan en el desierto del Gobi, Mongolia Interior, en China, la idea original era que una vez que termine su vida útil el reingreso sea, como ocurre con todos los satélites, controlado desde la Tierra. Así, se esperaba que su reingreso a la atmósfera debía ser determinado por los controladores chinos para que se queme la mayor parte de la nave mientras que las piezas que hayan sobrevivido caigan sobre una región deshabitada del Pacífico Sur.

En un principio, la estación debía servir durante dos años, pero se logró extenderle su vida útil por otros dos años y se cree que esta fue la causa por la cual los controladores terminaron perdiendo el control. Se estima que la nave acabó consumiendo todo el combustible y se quedó sin energía para poder encender los motores que debían traerla de regreso. 

Durante su actividad, la Tiangong recibió dos misiones tripuladas, incluyendo la que en junio de 2012 llevó a Liu Yang, la primera astronauta china quien pasó once días dentro de la nave junto a otros dos compañeros.

Según la ESA, cada semana un satélite cae sobre la atmósfera y se quema antes de llegar a la superficie, lo que suma unas 100 toneladas "de satélites difuntos, naves espaciales no controladas, etapas superiores gastadas y objetos desechados como cubiertas de instrumentos son arrastrados hacia abajo por la atmósfera superior de la Tierra, terminando sus vidas en arcos llameantes en el cielo".

Por eso, la caída de esos restos de satélites tiene tal magnitud que tanto la ESA como Aerospace Corporation tienen un servicio especial de monitoreo para el reingreso de la "basura espacial".

Fuente: Télam