Cuando se habla de un personaje llamado "Candyman", siempre se piensa en una película protagonizada por un asesino con un gancho a quien no hay que nombrar varias veces, sin embargo, en la década del 70 existió un sujeto en Estados Unidos llamado Dean Corll, quien junto a dos cómplices secuestraron, violaron y mataron a 28 niños.

Nacido a finales de 1939 en Indiana, Corll vivió una infancia complicada por las continuas peleas de sus padres (Mary Robinson y Arnold Corll) que finalmente desembocaron en el divorcio de la pareja.

 

Más allá de este conflicto matrimonial, Dean era un niño introvertido, con pocas amistades, aunque preocupado por ellas. Años más tarde, se mudó con su madre y hermano Stanley a una vivienda en Memphis, donde ingresó a la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, aunque duró poco tiempo al conocerse que era homosexual y fuera expulsado.

Mientras tanto, su madre volvió a casarse con otro hombre (Jake West) con quien tuvo a una hija (Joyce West) y abrieron un negocio en el ramo de las golosinas y dulces, en el cual Dean fue partícipe.

Dean Corll: trabajo a cambio de sexo

Tanto es así que en 1963, la madre de Dean se divorció de West y abrió su propia cadena de golosinas llamada "Corll Candy Company", y ya dos años más tarde, el local se mudó enfrente de la Elementary School, donde Dean regalaba dulces a los adolescentes y tomaba empleados hombres para "conocerlos más de cerca".

Esa pasión secreta por el sexo masculino, hizo que se hiciera amigo de un niño de 12 años llamado David Brooks, un estudiante de sexto grado a quien le regalaba golosinas y creando así una relación de confianza entre ambos, que terminaría en favores sexuales del niño al futuro asesino serial.

Dean Corll actuó junto a dos secuaces (Archivo).

La cadena de muertes tuvo su inicio en 1970, cuando Dean conoció al joven Jeffrey Konen (18) mientras la víctima "hacía dedo en una ruta" en Texas, lugar donde el cuerpo fue hallado años más tarde atado, violado y enterrado en una zona descampada.

En una ocasión, Brooks vio como el salvaje violaba a dos adolescentes (a quienes luego asesinó) y a cambio de su silencio, Dean le ofreció dinero, un auto y un negocio de cómplice: 200 dólares por cada niño que llevara a su casa.

Algunas de las víctimas del criminal (Archivo).

En diciembre de ese año, Brooks comenzó con su negocio propio de entregar niños al criminal, y James Glass y Danny Yates (ambos de 14 años) engrosaron la lista de desaparecidos, torturados, violados y muertos de Corll.

Si esto ya era aterrador, en 1971 se agregó a la banda Henley Wayne (15) a quien por la suma de 200 dólares también le dieron su parte de cómplice en las violaciones y muertes de niños y adolescentes en el estado de Texas.

Dean Corll: ¿Cómo actuaba?

El modus operandi de Dean Corll era el siguiente: captaba niños por medio de los dos vehículos que poseía (una furgoneta Ford Econoline y un Chevrolet Corvette), los llevaba a su casa con una promesa de fiesta, las víctimas eran obligadas a llamar por teléfono a sus padres para decir que estaban bien en una fiesta y luego eran golpeados, torturados con elementos filosos, violados y asesinados por estrangulamiento o por disparos de arma de fuego, para luego depositar los cadáveres en bosques o playas.

Para inicios de 1973, las víctimas que formaban parte de la lista de muertos era amplia y algunos de ellos fueron Michael Baulch (15), Billy Baulch (17), James Dreymala (13), David Hilligiest (16), Gregory Malley (16), Frank Aguirre (18), Roy Bunton (19), Richard Hmbree (13) y William Lawrence (15), entre otros.

David Brooks, uno de sus cómplices (Archivo).

Sin embargo, esa terrible matanza de niños y adolescentes tuvo su punto final el 7 de agosto de 1973, cuando Henley invitó a una nueva víctima (Timothy Kerley, 19) a la casa de Corll, quien aceptó y fueron para beber unos tragos, aunque no contaron con la presencia de un tercer integrante: Rhonde Williams (15), quien también asistió a la vivienda de Corll porque se había peleado con su padre y no quiso pasar la noche en su casa.

En ese instante, Corll ya estaba en el departamento y al principio se enojó con la presencia de la adolescente, pero luego su furia criminal hizo que drogara a los 3 niños con marihuana y alcohol, y tras dos horas todos se desmayaron.

Dean Corll: trágico final en su casa

Cuando los tres se despertaron estaban atados y desnudos, y Corll prometió divertirse con ellos y luego matarlos bajo un estado psicótico. Ante esta situación, Henley logró convencer al asesino de que lo ayudaría a realizar su cometido si lo liberaba, acción que el criminal creyó y realizó.

Conmoción en Texas por la serie de muertes (Archivo).

Mientras Henley llevó a los otros dos chicos a la habitación, donde los ató boca abajo, Corll preparó los cuchillos para llevar a cabo su plan, sin embargo, cuando violaba a la niña no se constató de que Henley reaccionó, buscó el arma calibre 22 de Dean y tras amenazar varias veces con soltar a sus amigos, le gatilló varias veces en la espalda, hombro y frente, dejando herido de muerte a Dean Corll, quien se arrastró por el pasillo de su habitación y murió desangrado.

La casa de Corll fue allanada por la policía local (Archivo).

Luego, Henley llamó a la policía y con la llegada de esta, los efectivos encontraron en la vivienda sogas, esposas y herramientas con las cuales asesinó a sus víctimas todo ese tiempo.

Además, el cómplice le reveló a la policía los sitios donde estaban enterrados los cuerpos y su participación en los episodios, lo cual hizo fácil para la justicia el enjuiciamiento de los cómplices de Dean Corll.

Elmer Wayne le dijo a la policía donde estaban algunos cuerpos (Archivo).

Elmer Wayne Henley y David Owen Brooks fueron juzgados por separado por su papel en los crímenes, el primero fue enjuiciado en San Antonio el 1 de julio de 1974, acusado de seis muertes entre 1972 y 1973, por lo cual fue sentenciado a 99 años de prisión en Texas y todavía sigue purgando esa pena, que podría llegar a libertad condicional en 2025.

En tanto, Brooks recibió una sentencia de por vida por un solo cargo de asesinato, pero murió a los 65 años en 2021 a causa del coronavirus.

Uno de los libros que se escribieron sobre Dean Corll.

POR G.A.

 

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