La ciudad francesa de París ha sido desde siempre una cuna de grandes acontecimientos históricos, y entre esos episodios también sobresale la figura de importantes criminales, como lo fue Thierry Paulin, quien junto a un cómplice fue el artífice del crimen de casi 40 ancianas por la obsesión de quedarse con sus posesiones, es por eso, que fue conocido en la década de 1980 como "El Monstruo de Montmartre".

Paulin nació en la isla de Martinica (colonia francesa) en noviembre de 1963, y tras su nacimiento, su padre decidió irse a Francia dejando al pequeño y su madre solos, pero como su progenitora era adolescente, el niño se quedó viviendo con su abuela paterna en la isla.

 

Sin embargo, cuando cumplió diez años, Paulin volvió a reencontrarse con su madre, su nueva pareja y hermanastros, pero esa relación poco duró, ya que el pequeño siempre fue conflictivo y hasta tuvo problemas con los otros niños de la casa, es por eso, que enterado de esta situación, su padre biológico se lo llevó con él a la ciudad francesa de Toulouse, para comenzar un "nueva vida".

Estudios y ejército

De adolescente era un mal estudiante, y por eso, se enroló en el ejército local, aunque sus compañeros lo despreciaban de forma continua por ser mestizo y homosexual. Además, no tardó demasiado en ingresar al mundo del ilícito y en las mujeres mayores encontró sus grandes objetivos.

Thierry Paulin delinquió desde joven (Archivo).

Con navaja en mano y a finales de 1982, Paulin le robó a una anciana en un comercio, pero poco duró su aventura, ya que fue detenido por la policía francesa. Esto le valió ser juzgado y sentenciado a dos años de prisión, condena que no se cumplió y por ende, quedó en libertad.

El asesino era amante de las fiestas y el descontrol (Archivo).

Ya en 1984, Paulin se enteró de que su madre y familia estaban viviendo en una localidad ubicada al norte de la ciudad de París, por lo que decidió ir a vivir con ellos, pero también es en esta época donde este joven comenzó a frecuentar el ambiente gay, cabarets, travestis y locales nocturnos, de hecho, trabajó de camarero en el club llamado Paradis Latin, vestido a la moda y cantando canciones de su artista favorita, Eartha Kitt.

Thierry Paulin: sexo, drogas y fiestas

En ese andar loco conoció a quien fue su pareja, Jean-Thierry Mathurin (19 años y oriundo de Guyana Francesa), pero la fuerte adicción a las drogas de este último no hizo más que meter en este negocio a Paulin todavía más.

En pleno auge del HIV en todo el mundo, la pareja se dedicó a despilfarrar dinero en onerosas fiestas de sexo, alcohol y droga, aunque esas sumas se desvanecieron con el tiempo y la adicción complicó a ambos.

Thierry Mathurin fue su pareja y cómplice (Archivo).

En octubre de 1984, ambos sujetos atacaron a Germaine Petitot (91) y Anna Barbier-Ponthus (83), la primera sobrevivió a la golpiza y la segunda murió tras ser asfixiada con una almohada, lo cual dio el comienzo de una cadena de robo y muerte a ancianas.

Su especialidad eran las mujeres mayores (Archivo).

Un mes más tarde, esa lista de víctimas fatales subió a 8 en la ciudad de París, y con el mismo modus operandi: buscar víctimas añosas, abordarlas para luego atacarlas y matarlas con golpes y objetos, y cuyo fin era robarles dinero, joyas o pertenencias.

Uno de los libros escrito sobre el asesino.

A todo esto, los investigadores estaban desconcertados por los crímenes, ya que si bien se sabía que el modo de los mismos tenía que ver con los robos, casi no habían pistas sobre los presuntos atacantes. Mientras tanto, los botines obtenidos por los criminales hacían que estos se dieran grandes gustos con bebida, fiesta, droga y alcohol, pero en 1985, por diversas diferencias entre ambos, la pareja se separó.

Separación

Mientras que Mathurin decidió llevar a cabo un proyecto oscuro, que no le dio réditos, Paulin continuó con los robos y muertes, por lo que desde diciembre de 1985 a junio de 1986, ocho ancianas fueron encontradas muertas por la policía francesa, y si bien no podían saber quién era el responsable de los hechos, sí dieron con que el autor era el mismo que en las muertes de 1984, por las huellas digitales.

Los crímenes causaron terror en París (Archivo).

En ese año y por un episodio completamente ajeno a las muertes, Paulin golpeó con bate de béisbol a uno de sus distribuidores de cocaína, fue detenido y sentenciado a casi un año y medio de prisión, en donde se enteró de que era portador del virus del SIDA.

Como en aquel momento la cura contra la enfermedad era casi imposible, Paulin decidió vivir lo que le quedaba de vida, siguiendo con los robos y muertes para pagarse sus caras fiestas plagadas de champagne, cocaína y todo tipo de excesos. Esos gastos fueron cubiertos por tarjetas de crédito robadas, joyas, cheques y efectivo de sus víctimas.

Los diarios de aquel momento (Archivo).

A finales de 1987, sus víctimas de turno fueron Rachel Cohen (79) y Genevieve Germont (85), y hubo una tercera mujer atacada llamada Berthe Finalteri, quien fue ahogada y pareció estar muerta, pero el asesino escapó y la anciana pudo recuperarse y describir al atacante con sus rasgos, con lo cual a inicios de diciembre de ese año, Paulin fue detenido en la calle sin oponer resistencia, y luego conducido a la dependencia policial.

Muerte en prisión

Allí confesó las muertes y su complicidad con Mathurin para llevarlos a cabo, y mientras esperaba su juicio en la cárcel de Fresnes, enfermó gravemente en 1988 por los efectos del HIV, sufrió tuberculosis, meningitis y terminó muriendo el 16 de abril de 1989 en la prisión.

Thierry Paulin murió en prisión (Archivo).

En tanto, su pareja fue condenada por varios de los ataques y su destino fue la cárcel de manera perpetua, sin libertad condicional, pero en enero de 2009 pudo recuperar su libertad.

POR G.A.

 

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