A finales del siglo XIX el Reino Unido estaba conmocionado por los cruentos crímenes de Jack El Destripador, quien asesinó a varias prostitutas de la zona sur de la ciudad de Londres, pero aquella época también estuvo signada por otro criminal: Thomas Cream, un prestigioso médico escocés que sembró la muerte en Gran Bretaña y Estados Unidos.

Nacido en mayo de 1850 en la ciudad de Glasgow, la familia de Thomas lo envió a Canadá para estudiar, matriculándose en la Universidad de McGill (ciudad de Montreal) como doctor en 1876, para más tarde realizar un posgrado en la Escuela de Medicina del Saint Thomas Hospital en Londres, donde se recibió de cirujano.

 

Ese mismo año comenzó su carrera como envenenador serial, al casarse con Flora Brooks, a quien embarazó y murió un más tarde por el aborto mal practicado por su marido.

Thomas Cream: otra víctima

De vuelta en Canadá en 1879, una mujer llamada Kate Gardener fue hallada muerta en un callejón detrás de la oficina de Cream, con quien tuvo una aventura y habría quedado embarazada, y cuya autopsia reveló que había sido envenenada con cloroformo.

 

Thomas Cream envenenaba a sus víctimas con estricnina y cloroformo (Archivo).

Si bien fue detenido en 1880 por este crimen, las pruebas no fueron suficientes para culparlo y quedó en libertad. Para evitar un futuro investigación policial, Cream escapó a Estados Unidos instalando una clínica clandestina en la ciudad de Chicago, lugar donde realizaba abortos ilegales a prostitutas de la "zona roja".

El poder de la estricnina

En diciembre de ese año, una joven de apellido Stack, murió tras un tratamiento de Cream e intentó chantajear a un farmacéutico que había surtido la receta real. Ya en abril de 1881, una mujer llamada Alice Montgomery murió envenenada por estricnina tras un aborto, aunque este caso tampoco se resolvió.

Crónicas de los diarios de la época (Archivo).

Lo cierto, es que además atender a prostitutas y practicar abortos clandestinos, también incursionó en la venta de un supuesto brebaje que podía combatir los ataques de epilepsia. Y tras esto se registró a la primera víctima masculina: se trató de Daniel Scott (66) quien estaba casado con una mujer de nombre Julia, y recurrió al médico por diversos problemas.

Detención y libertad

Sin embargo, Scott murió en un ataque convulsivo tras tomar la pócima, y la viuda culpó al médico por el hecho, situación que puso "entre la espada y la pared" a Cream, quien finalmente fue hallado culpable del hecho y detenido.

Se escribieron varios libros sobre Thomas Cream.

A pesar de ser encarcelado en Joliet por el crimen, Cream logró recuperar su libertad a base de indultos, pedidos de revisión de sentencia y pago de sobornos a los jueces.

Thomas Cream: escape a Reino Unido

A finales de 1891, Cream se dio cuenta de que sus accionares podían ser descubiertos y por eso volvió a Inglaterra, precisamente a la ciudad de Liverpool, lugar donde continuaron las muertes de mujeres.

Nunca se supo el porqué del accionar del médico (Archivo).

Primero Ellen Donwoth (19) y luego Matilda Clover (20), encabezaron la lista de mujeres muertas bajo los efectos de la estricnina, y que la policía, si bien tenía algunas sospechas de quien podría estar detrás de los crímenes, nunca pudo dar con Cream, quien ante cada posibilidad de ser detenido prefirió escapar.

Prostitutas en la mira

Tras algunos meses en Canadá, el criminal decidió volver a Inglaterra, donde las víctimas se fueron apilando. Como el caso de las prostitutas Alice March y Emma Schivell, quienes fueron invitadas a la casa de Cream para tomar bebidas alcohólicas y promesa de sexo, pero en su lugar, fueron envenenadas con el mismo material en sus bebidas.

Otro libro escrito sobre Thomas Cream.

Sin embargo, las víctimas tardaron mucho en morir y sus quejidos despertaron a un vecino que vio como el doctor escapaba del lugar, y luego denunció a la policía la situación que determinó la detención de Cream en junio de 1892.

Thomas Cream: juicio y condena

El juicio fue llevado adelante en octubre de ese año por el juez Henry Hawkins, quien tras varias pruebas, declaraciones de testigos y aportes de la policía británica, se logró condenar al doctor Cream por las muertes de Clover, Donworth, Marsh y Shrivell.

 

Thomas Cream fue ejecutado el 15 de noviembre de 1892 (Archivo).

A finales de octubre de 1892, el juez Hawkins encontró culpable a Cream de todos los cargos y lo sentenció a la pena de muerte, la cual tuvo lugar el 15 de noviembre, cuando fue ahorcado en la prisión de Newgate por el verdugo James Billington.

Tras su muerte y como era costumbre en aquel momento, el cuerpo del asesino serial fue enterrado el mismo día en una tumba sin nombre dentro de los muros de la prisión.

POR G.A.

 

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