La Navidad es un momento de paz, regocijo y felicidad. O por lo menos, eso debería ser. Sin embargo, no todos la pueden vivir con felicidad, por lo que para muchos es una oportunidad de buscar el milagro que les permita superar el calvario. Un caso conmovedor ocurrió en Inglaterra, donde una nena encontró un mensaje desesperado en una tarjeta navideña.

Florence Widdicombe, una chiquita de seis años, y su familia compraron una tarjeta de Navidad en un supermercado de la firma Tesco, de Londres, y fue en ella que encontró un terrible mensaje: "Somos prisioneros extranjeros en la prisión de Shanghai Qinqpu, en China, obligados a trabajar contra nuestra voluntad. Por favor ayúdenos y notifique a organización de derechos humanos".

Además de esa muestra de desesperación, figuraba como contacto el nombre de Peter Humphrey. En un principio, el papá de la piba, Ben Widdicombe, pensó que podría tratarse de "una broma", pero se decidió a rastrear el nombre. Fue así como descubrió que se trataba de un ex periodista que había sido detenido en el verano de 2013 y condenado en 2014 junto con su esposa, Yu Yingzeng, por violación de las leyes chinas sobre la vida privada, mientras trabajaba en el país asiático para el grupo farmacéutico británico GlaxoSmithKline. Finalmente, fueron liberados en 2015 y se fueron del país.

La joven junto a la polémica carta.

"Cuando miré el mensaje en la tarjeta, pensé que era increíble y me pregunté si era una broma", dijo y agregó que decidió buscar al destinatario del mensa. "Sería incorrecto no pasarlo, debe de haber sido muy arriesgado para esos prisioneros", contó.

Entonces, se puso en contacto con Humphrey, quien a su vez habló con otros ex prisioneros y así ratificaron que los reclusos extranjeros habían sido obligados a empacar tarjetas para Tesco.

El descargo

Cuando se desató el escándalo en Londres, un vocero de la firma Tesco manifestó que estaban "conmocionados" por lo sucedido, por lo que detuvieron "de inmediato la producción en la fábrica donde se producen esas tarjetas". "Nunca permitiríamos el trabajo penitenciario en nuestra cadena de suministro", dijo.

Tras anunciar que la compañía tenía un "sistema de auditoría integral", agregó que el proveedor "fue auditado de forma independiente el mes pasado y no se encontraron pruebas que sugirieran que habían violado" la "regla que prohíbe el uso de mano de obra en prisión". "Si se encuentran pruebas, eliminaremos de la lista al proveedor de forma permanente", concluyó.

Las tarjetas fueron producidas en la fábrica de impresión Zheijiang Yunguang, ubicada a unos 100 kilómetros de la prisión de Qingpu, según detalló Tesco. La compañía imprime tarjetas y libros para empresas farmacéuticas y de alimentos.

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