El domingo 89 personas oriundas de Corea del Sur fueron llevadas hasta un hotel del monte Kumgang, en la costa norcoreana, dónde los esperaban sus familiares.

La emoción se reflejó en cada rostro, en cada lágrima. Después de casi siete décadas, decenas de familias separadas por la guerra y la política pudieron reencontrarse.

El inicio del diálogo entre los gobiernos de las dos Coreas, a través de sus mandatarios  Kim Jong-un y Moon Jae-in comenzó a dar sus frutos y genera que personas que han estado separadas de sus seres queridos por cuestiones familiares, puedan volver a fundirse en un abrazo.

La mayoría tiene entre 70 y 80 años, aunque hubo algunos más longevos, como una mujer de 101. De esta manera, pudieron unirse familias desde que la guerra de 1950 a 1953 las separó y ya nunca habían podido estar juntas.

La segunda tanda de encuentros entre familias divididas comenzará el viernes y se extenderá hasta el domingo.