El brote de fiebre amarilla mata cada vez a más personas en Brasil. Ya son decenas los fallecidos por una situación difícil de controlar y que también generó una locura en Argentina, por la paranoia de los turistas. En Minas Gerais, estado en el que las cosas están más que complicadas, ya hay 162 ciudades en emergencia.

Desde diciembre pasado, 26 personas murieron allí, en el sudeste brasileño, por lo que, la semana pasada, el gobernador Fernando Pimentel decretó la emergencia en 68 municipios. Sin embargo, no hubo mejoras y este jueves el número de distritos en situación crítica llegó a 162.

El estado de emergencia va a extenderse durante 180 días y autoriza el llamado a licitación para la "adquisición pública de insumos y materiales" y para la "contratación de servicios estrictamente necesarios para atender la situación de emergencia". Además, fue creada una Sala de Situación, cuyo objetivo es el de monitorear y coordinar todas las acciones administrativas que se concreten al amparo del decreto del gobernador.

Preocupación

En todo Brasil, la cantidad de muertos que dejó el actual brote de fiebre amarilla parece imposible de detener. Según las últimas cifras oficiales, al menos 70 personas perdieron la vida, lo que obligó a las autoridades a tomar distintos tipos de medidas. Por ejemplo, en San Pablo, el estado con mayor cantidad de infectados, los zoológicos, parques y jardines fueron cerrados, mientras que el Ministerio de Salud anunció la vacunación de millones de personas en las próximas semanas.

Sin embargo, la aplicación de la vacuna también puede generar algunas complicaciones que hasta pueden ser mortales. En San Pablo, dos personas murieron por una reacción negativa a la medicación. Según se indicó, las víctimas tenían "inmunidad baja", por lo que las autoridades insistieron en la necesidad de consultar a un médico antes de vacunarse, para evitar daños mayores.