El ex presidente de Estados Unidos, Donald Trump, forjó su camino a la Casa Blanca en base a promesas de una política de fronteras mucho más estricta y rigurosa. Esas son las consecuencias con la miles de migrantes deben lidiar, inclusive terminado su mandato.

Así como le ocurrió a Luisa, una dulce nena de tan solo 9 años, con actitudes de adulta debido a la difícil vida que lleva como "prisionera" del Gobierno "yanqui".

A su corta edad le escribió una serie de cartas a varios congresistas de un país que no conoce, para pedir ser liberada junto a su madre de un centro de detención para familias migrantes. Hasta el 3 de febrero llevaba 532 días bajo custodia del gobierno de EE.UU..

Luisa, de El Salvador, es la niña migrante que más tiempo lleva bajo custodia del Servicio de Migración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), de acuerdo a estimaciones de organizaciones que proveen servicios legales en los tres centros que albergan familias migrantes en Estados Unidos (dos en Texas, uno en Pensilvania).

"Todas mis amigas ya se fueron y yo solita me he quedado aquí con mi otra amiga", dice Luisa al otro lado del teléfono. Los otros pibes migrantes, por normativa, deben ser liberados después de cumplir el máximo de 20 días bajo detención de ICE, en cumplimiento con el Acuerdo Flores, vigente desde 1997.

Sin embargo, este no es el caso de Luisa y de otros cuatro niños (junto a sus madres), en edades entre los 3 y 16 años, que acumulan más de 500 días en el mismo centro.

Si bien la nena oriunda de El Salvador habría podido salir del centro para estar con algún familiar en EE.UU., ella y su mamá prefirieron no separarse mientras luchan por evitar su deportación. Desde que empezó su gobierno, Joe Biden tomaron diversas decisiones para revertir las políticas de Trump de separación familiar y deportaciones.

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