Ríos de lava se expanden sin control por el sur de Hawai por la actividad del volcán Kilauea, que no cesa. A cada hora crecen las emanaciones tóxicas y el dióxido de de azufre invade el aire.

Más de 30 hogares ya fueron calcinados por la lava, mientras que cerca de setecientas viviendas están en peligro inminente.

La situación es alarmante y los evacuados que ya superan los 2000 en Isla Grande, regresarán a sus viviendas provisoriamente bajo supervisión y para buscar mascotas, medicamentos y objetos de primera necesidad.

Las autoridades hawaianas no dejan de alertar del peligro que supone quedarse cerca del volcán Kilauea. La subdivisión de Leilani Estates es la más afectada, y donde la roca fundida, el gas tóxico y el vapor han estado emergiendo con más peligro del suelo a través de enormes grietas.

Amber Makuakane, madre soltera de dos hijos, es una de las víctimas que han visto como su vivienda era devorada por la lava. Su hogar estaba al lado de una fisura que se abrió el viernes. “Había algo de vapor saliendo de todas partes del patio, pero parecía estar todo bien”.

El volcán está al sureste de la isla y en las poblaciones cercanas viven más de 185000 personas.