La muerte de Saúl Fernández Pinzón, de 18 años, a manos de las fuerzas de seguridad provocó gran consternación en Magdalena, Colombia. El hecho ocurrió a las afueras de un billar, según contó Susana Pinzón, madre de la víctima.

La mujer relató a El Heraldo que su hijo pidió una gaseosa en una tienda, se la tomó y se fue sin pagarla. La propietaria del comercio, entonces, llamó a la Policía y pocos minutos después, llegaron dos uniformados en una motocicleta y, al verlos, el joven se escondió en el mismo billar del cual había robado la bebida. Los agentes lo sacaron tomándolo del cuello.

El problema tomó mayor gravedad cuando el joven sacó de entre sus ropas un cuchillo y comenzó a amenazar a las autoridades. Uno de los patrulleros tomó del pantalón al Saúl, mientras el otro saca un arma reglamentaria.

Para ese momento, los habitantes del sector se acercaban curiosos a presenciar el forcejeo.  Fue en ese instante que uno de los policías sacó su pistola y le disparó una vez en el abdomen, luego en el pecho y, cuando estaba en el suelo, lo baleó dos veces en la espalda.

La manera en que reaccionó desató la indignación de los vecinos y ambos agentes tuvieron que irse de la zona ya que les empezaron a lanzar piedras.

Fernández Pinzón fue llevado de emergencia a un hospital pero perdió la vida y su prima, realizó una denuncia a la Fiscalía contra los policías.

Según fuentes de la Policía de Santa Marta, los efectivos ya fueron suspendidos de sus funciones mientras se lleva adelante la investigación penal y disciplinaria correspondiente.