La historia se repitió. Como había pasado antes, como pasó después. El que lucha por la igualdad y por la dignidad de los más desfavorecidos paga las consecuencias. Su prédica le costó la vida a Martin Luther King, pero nada podrá borrar su legado ni apagar sus sueños.

Hace 50 años, este luchador, nacido en Estados Unidos como Michael King Jr., fue asesinado en Memphis, mientras impulsaba una campaña en favor de los sectores más desprotegidos. Su prédica por los pobres, los derechos civiles de los afroamericanos y contra la guerra de Vietnam, entre otras, siempre a través de medios no violentos, quedó marcada para siempre en la historia, junto a su frase más recordada: “Tengo un sueño”.

Contra la guerra
Muchas son las iniciativas que se podrían destacar de él, pero una de las más fuertes fue la que impulsó contra la actuación yanqui en la guerra de Vietnam. Aquel 4 de abril de 1967, Martin Luther King, quien ganó el premio Nobel de la Paz en 1964, pronunció en Nueva York el discurso “Más allá de Vietnam: el momento de romper el silencio”.

Durante su exposición, el clérigo bautista denunció la ocupación estadounidense y definió a su país como “el más grande proveedor de violencia en el mundo”. “Una nación que gasta año tras año más dinero en defensa militar que en programas de movilidad social se acerca a la muerte espiritual”, aseguró.

Por los pobres
En noviembre de 1967 comenzó a organizar la iniciativa que buscaba la justicia social, combatiendo la pobreza. La intención era ocupar el National Mall de Washington hasta que el Congreso tomara medidas concretas. Martin Luther King tenía previsto llegar en los primeros días de abril pero se detuvo en Memphis para apoyar una huelga de recolectores de basura negros.

El 4 de abril de 1968, cuando saludaba desde un balcón del hotel Lorraine, fue asesinado de un tiro en la cabeza por un segregacionista blanco. El lugar fue convertido luego en el Museo Nacional de Derechos Civiles. Tras el crimen, James Earl Ray viajó a Europa y fue atrapado en el aeropuerto de Londres.

Años después, se comprobó que había sido contratado por una organización racista. Mató al hombre, pero sus sueños, que según él se habían convertido en “pesadilla”, y sus deseos de cambio siguen aún vigentes.