Dos hechos de violencia ocurridos en Chile sacudieron el entorno más cercano al presidente Gabriel Boric, quien asumió el cargo hace dos meses. Todavía no está en claro si se trata de episodios aislados de inseguridad o de sucesos planeados para intimidar políticamente al primer mandatario.

La casa de la ministra de Defensa, Maya Fernández, fue asaltada por desconocidos en la noche del viernes. La funcionaria, nieta de Salvador Allende (el exmandatario socialista derrocado en 1973 en un sangriento golpe militar por Augusto Pinochet) no estaba en su domicilio de Nuñoa. Pero estaban su hijo, que fue golpeado, y su marido, que recibió amenazas.

Casi a mismo tiempo, uno de los escoltas de seguridad de Boric fue asaltado cuando se encontraba en el interior de uno de los vehículos oficiales de la Presidencia. Fue tomado como rehén y recibió un disparo en el brazo antes de ser liberado por los delincuentes.

Los ataques a colaboradores del presidente de Chile: ¿inseguridad o intimidación?

El subsecretario de Prevención del Delito, Eduardo Vergara, señaló que “debemos redoblar nuestro compromiso por la seguridad y aumentar los niveles de eficiencia para encarar los delitos en Chile”.

Por ahora la hipótesis es que se trató de dos hechos aislados de inseguridad. Pero son demasiada coincidencia.

En cuanto al asalto a la casa de la ministra Fernández, se cree que los tres delincuentes que ingresaron a la vivienda sólo tenían intenciones de robo. "Producto de este delito, sujetos desconocidos sustrajeron especies y también un vehículo”, relató a la prensa el general de la Policía Jean Camus. Según medios periodísticos locales, se llevaron elementos de tecnología de alto valor y un auto.

Maya Fernández, la ministra de Defensa que sufrió un robo en su vivienda.

En cuanto al custodio del presidente Boric, es un sargento de la policía de Carabineros que se encontraba solo en el automóvil, regresando al palacio de La Moneda para dejar la unidad. Los desconocidos lo abordaron, lo obligaron a hacer un largo viaje y le dispararon, para luego abandonarlo en la calle y huir con el rodado.

Auxiliado por un transeúnte, el hombre fue trasladado a una comisaría y luego en un hospital, donde fue atendido por la herida y algunos golpes menores.