El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, celebró este miércoles la designación de su país como sede del Mundial de Fútbol 2026 junto a sus vecinos México y Canadá, sus socios a los que está obligando a renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Nafta) y a los confrontó en la reciente cumbre del G7 y con su política migratoria. 

"Los Estados Unidos, junto con México y Canadá, acaban de llegar a la Copa Mundial. ¡Felicitaciones, mucho trabajo duro!”, tuiteó esta mañana el mandatario estadounidense luego de que el Congreso de la FIFA en Moscú oficializara la decisión de la sede para la cita posterior al Mundial de Qatar 2022.

No es la primera vez que el presidente estadounidense alude en esa red social a la postulación de su país para el mundial de fútbol. En una oportunidad llegó a amenazar a quienes no apoyaran la candidatura norteamericana. 

" Estados Unidos armó una candidatura fuerte con Canadá y México para la Copa del Mundo 2026. Sería una vergüenza que países a los que siempre apoyamos fueran a hacer lobby contra la candidatura de Estados Unidos", escribió el 27 de abril y añadió: "¿Por qué deberíamos apoyar a esos países si no nos apoyan a nosotros (incluido en las Naciones Unidas)?"

La advertencia fue tan directa que la FIFA emitió después un comunicado para recordar a todos los países que sus normas prohíben toda injerencia política en el proceso de selección de sede. 

Pero a Trump no le importó. Tres días después, lanzó una nueva advertencia, esta vez dirigida especialmente al presidente de Nigeria, Muhammadu Buhari.

"Espero que todos los países africanos y los países a lo largo del mundo a los que apoyamos nos respalden a nosotros también en nuestra candidatura con Canadá y México para la Copa del Mundo de 2026”, aseguró mientras compartía una conferencia de prensa con Buhari en el jardín de la Casa Blanca. 

Las presiones del mandatario estadounidense también llegaron a la cúpula de la FIFA
Desde marzo, envió tres cartas al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, en las que le garantizó que, en caso de obtener la sede, su polémico veto migratorio a millones de ciudadanos de varios países musulmanes no regirá durante el Mundial 2026 para los equipos clasificados, los funcionarios de esos países y los hinchas, según publicó el martes el diario The New York Times.

Los tres países de América del Norte obtuvieron 134 votos, mientras que Marruecos consiguió 65 apoyos. Hubo sólo una abstención.

Confirmada la sede conjunta de la Copa del Mundo de 2026, en la que por primera vez participarán 48 equipos, Estados Unidos, México y Canadá deben comenzar a discutir y coordinar las obras y los preparativos para estar listos en ocho años.

Esta tarea justo coincide con uno de los peores momentos diplomáticos en la región de los últimos tiempos. 

Desde que asumió, Trump encabezó una cruzada migratoria -con México- y comercial -con Canadá- que minó la alianza regional incuestionable de las últimas décadas. 

El mandatario estadounidense quedó sólo en su defensa de nuevos aranceles comerciales y cuando el resto de los miembros de la cumbre firmaron una resolución final apoyando el libre comercial y cuestionando la política de Washington, él se desmarcó y atacó directamente al anfitrión de la jornada, el primer ministro canadiense Justin Trudeau.
 
Desde su campaña presidencial, cuando acusó a los inmigrantes mexicanos de ser violadores, criminales y narcotraficantes, confrontó a su vecino del Sur: restringió la política migratoria, reforzó la seguridad de la frontera, incrementó las deportaciones y separaciones familiares e hizo de la promesa de la extensión del muro fronterizo uno de los pilares de su discurso. 

No se sabe si Trump dirigirá los preparativos para el mundial hasta enero de 2021 o de 2025. Lo seguro es que no ocupará el palco de los mandatarios cuando se juegue el partido inaugural de la Copa del Mundo 2026.