La editorial anónima publicada por The New York Times desató la furia de Donald Trump, principal damnificado por las palabras escritas por un presunto trabajador de su Administración.

"¿Existe realmente el tal llamado 'alto funcionario de la Administración' o es el fallido New York Times con otra de sus fuentes falsas?", se preguntó Trump. Y continuó: "¡Si esa persona anónima y cobarde existe de verdad ", el diario "debe, por razones de seguridad nacional, entregarla al Gobierno de inmediato!", publicó en Twitter.

"Estoy drenando el pantano y el pantano intenta contratacar", puso en otro tuit del inquilino de la Casa Blanca publicado unas horas más tarde y dedicado a sus oponentes. Y concluyó: "¡No se preocupen, nosotros ganaremos!".

 

Además, insinuó en Twitter que se trata de un acto de “traición”, uno de los delitos más graves del código penal estadounidense. 

Menos de dos horas después de que la publicación salga a la luz, el presidente compareció en directo para arremeter contra el diario en cuestión y el autor de la columna. “Tenemos a alguien en lo que yo llamo el fallido New York Times hablando de que es parte de la resistencia dentro de la Administración Trump. Estas son las cosas con las que tenemos que lidiar”, declaró.

Tras la publicación de la editorial, se libró "una caza de brujas" entre los funcionarios públicos. Los encargados de determinar quién fue el ‘topo’ tratan ahora de reducir la lista a, como mucho, media docena de nombres.

Para eso, los asistentes están analizando los patrones lingüísticos para tratar de determinar la identidad del autor. Se sospecha que el funcionario trabaja en cuestiones de Seguridad Nacional o en el Departamento de Justicia.

En tanto, los dos primeros sospechosos ya desestimaron las denuncias en sus contras: el vicepresidente Mike Pence y Mike Pompeo, secretario de Estado.