Una de las investigaciones que tenía en vilo a la Casa Blanca resultó favorable a los intereses de Donald Trump y de sus principales allegados. El fiscal especial Robert Müller concluyó que ni el presidente ni sus colaboradores en la campaña electoral conspiraron con el gobierno de Rusia para influir sobre los resultados de los comicios de 2016.

"La investigación del fiscal especial no encontró que la campaña de Trump ni ninguna de las personas relacionadas con ella conspiraran o coordinaron con Rusia sus esfuerzos por influir en las elecciones presidenciales de Estados Unidos en 2016", afirmó el fiscal general, William Barr, en una carta que envió a las comisiones de Justicia de las dos cámaras del Congreso.

Sin embargo, Müller aclaró que "si bien este informe concluye que el presidente no cometió un delito, tampoco lo exonera", ya que aún quedan "sin resolver si las acciones y la intención del presidente podrían verse como una obstrucción a la Justicia", señaló Barr. En el contexto de la investigación de la supuesta conspiración entre el gobierno de Rusia y el equipo de campaña de Trump para perjudicar las posibilidades electorales de su adversaria demócrata, Hillary Clinton, hay imputadas 34 personas, incluidos seis ex asesores del mandatario y 26 rusos que probablemente no serán juzgados porque no hay tratado de extradición entre Washington y Moscú.