Los operativos de rescate continuarán durante varios días. 

La muerte no abandona a un estado de Texas devastado por el paso del huracán Harvey, donde al menos 33 personas perdieron la vida. Sin embargo, en medio de tanta tragedia, destrucción y pérdida, hubo un milagro protagonizado por una beba de un año y medio. En tanto, el fenómeno volvió a Luisiana, en los últimos coletazos de su paso por suelo yanqui.

En la ciudad de Beaument las inundaciones fueron impiadosas, por lo que una madre se vio obligada a dejar su auto cuando el agua subía y ya era imposible avanzar. Tomó a su hija de 18 meses, y comenzó a cruzar el agua. Pero la corriente fue más fuerte y las arrastró casi un kilómetro hasta un canal de drenaje.

En medio de los operativos de rescate, dos policías y dos bomberos las hallaron flotando y las sacaron del agua. La madre estaba inconsciente y la chiquita estaba aferrada a su mamá. La tremenda fuerza del agua no había sido suficiente para separar tanto amor. Entonces, los uniformados las subieron a un bote y comenzaron las tareas de reanimación, pero no alcanzaron.

Poco después, la mujer fue declarada muerta. La beba, en tanto, sufría de hipotermia, pero logró sobrevivir. Por su parte, autoridades texanas anunciaron ayer que el huracán, degradado a tormenta tropical, ya provocó la muerte de 33 personas, aunque el número podría aumentar a medida que el agua baje y deje un panorama desolador.

Luisiana, en alerta

Aunque con menos fuerza, Harvey volvió a tocar tierra en Luisiana, donde provocó un aumento del nivel del agua de 1,2 metro. Con viento de 72 kilómetros por hora -muy lejanos a los 200 con los que llegó a Texas- el fenómeno provocó fuertes lluvias, lo que obligó a las autoridades a organizar un operativo de evacuación que llevó a más de 17.000 persona a refugiarse en albergues texanos.

Este regreso a Luisiana significa, según los meteorólogos locales, “el principio del fin” de la tormenta, pese a lo cual, advirtieron que muchos habitantes de la zona aún sentirán “el impacto”.

Otra visita

El presidente yanqui, Donald Trump, volverá a Texas este sábado con el objetivo de visitar las zonas más afectadas por el huracán que dejó a varias ciudades, especialmente a Houston, bajo el agua. En su viaje del martes, el jefe de la Casa Blanca no quiso llegar hasta ese distrito para “no molestar a ningún operativo de búsqueda o rescate”. Además, si las condiciones meteorológicas lo permiten, también irá a Luisiana.