Cuando alguna de las variables de la economía estadounidense sufre, en el resto del continente empiezan a temblar.

Por eso, aumentó la preocupación tras el derrumbe de 4,60 por ciento que sufrieron este lunes las acciones en Wall Street, donde el índice industrial Dow Jones cayó más de 1.000 puntos, lo que representa el nivel más bajo desde el 11 de diciembre.

Según especialistas, la fuerte venta de acciones tuvo su origen en las expectativas de una mayor inflación y de un rendimiento mayor de los bonos del Tesoro yanqui.

La caída comenzó no bien se iniciaron las operaciones bursátiles y se profundizó durante la tarde hasta llegar al 6 por ciento.

Sin embargo, sobre el final de la jornada, el Dow Jones recuperó algo de terreno, pero no pudo evitar el panorama negro.