Chernobyl: a 40 años del desastre que cambió los protocolos de seguridad global
Expertos analizan las fallas técnicas y políticas que destruyeron el reactor número 4 y explican por qué un evento idéntico es hoy improbable.
Hace 40 años, una prueba de seguridad mal hecha en el reactor número 4 de la central nuclear de Chernobyl provocó la peor catástrofe nuclear de la historia.
Durante un ensayo inapropiado a baja potencia, se produjo una pérdida de control que derivó en una explosión y un incendio que liberaron grandes cantidades de radiación.
Según los especialistas, el desastre ocurrido el 26 de abril de 1986 fue el resultado de una combinación letal entre fallas técnicas, errores humanos y un sistema político sin controles independientes.
Fallas de diseño y errores humanos
El consultor senior Darío Jinchuk explicó que esa noche los operadores desactivaron sistemas automáticos clave para evitar que el experimento se detuviera.
El reactor RBMK-1000 presentaba defectos críticos, como un coeficiente de vacío positivo y barras de control que, al ser insertadas, aumentaban la potencia antes de frenarla.
"Era como si al apretar el freno de un auto, primero acelerara", comparó Jinchuk al describir el fenómeno de retroalimentación que descontroló el núcleo en segundos.
Por su parte, Julián Gadano, director del Programa de Estudios de Energía Nuclear e Innovación de la UNTREF, señaló que el contexto de la Unión Soviética fue determinante.
"Hubo una combinación letal entre fallas técnicas y humanas en Chernobyl, pero lo más importante fue el contexto", afirmó el sociólogo, destacando que el sistema autoritario impedía cuestionar órdenes o reportar riesgos.
Además, la central carecía de un edificio de contención, lo que permitió que la explosión esparciera material radiactivo sin barreras físicas.
El nuevo paradigma de la seguridad
Tras la tragedia, la industria nuclear mundial se transformó mediante el fortalecimiento del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y la creación de la Asociación Mundial de Operadores Nucleares (WANO).
Se consolidó la lógica de defensa en profundidad, que utiliza múltiples barreras físicas y sistemas de seguridad pasiva que funcionan sin intervención humana ni electricidad.
En la actualidad, los reactores de nueva generación cuentan con estándares mucho más altos. "Un evento idéntico al de Chernobyl es altamente improbable", aseguró Jinchuk, aunque advirtió que el riesgo nunca desaparece totalmente.
Hoy, las preocupaciones se centran en factores externos como catástrofes naturales o conflictos bélicos, citando los casos de Fukushima y la situación actual en Zaporiyia.

