Las favelas de Brasil en una situación crítica por la ausencia del estado

El país ya tiene más de 828.000 infectados y está cerca de superar la barrera de los 41.000 decesos, que lo ubican como el segundo en el mundo con mayor cantidad de muertos. 

La situación de la población en Brasil es cada día más angustiante, con más de 828.000 infectados y a dos días de superar la barrera de los 41.000 decesos, que lo ubican como el segundo país en el mundo con mayor cantidad de muertos, solo por detrás de Estados Unidos. Sin embargo, el panorama se vuelve aún más crítico para las personas que viven en las favelas de Brasil, sitios en los cuales no hay cifras oficiales del Estado en cuanto a cantidad de contagios y muertes por Covid-19, lo que lleva a que las ONG, los artistas y hasta el narcotráfico ayudan a la gente a atravesar este duro momento, frente a la falta de una política nacional de aislamiento social por parte del gobierno de Jair Bolsonaro.

En diálogo con Crónica, la periodista del diario Folha de San Pablo Claudia Colucci afirmó que "los casos están empezando a aumentar en estos lugares tan vulnerables", en los cuales, de no ser por "los que están organizados, con asociaciones comunitarias activas", estarían completamente a la deriva. Actualmente, el 13,6% de la población de Brasil vive en favelas y, según cuenta Colucci, "la ayuda federal por parte del Estado tarda demasiado de llegar", ya que, según los datos de la organización Central das Favelas, "casi el 40% de las personas que solicitaron asistencia de emergencia aún no han recibido ninguna parte del beneficio".

 

"Casi un tercio de esta población no tiene acceso a saneamiento básico, vive en cubículos. A veces, diez personas viven en una misma habitación. ¿Cómo hacer aislamiento social en esta situación?", se pregunta la periodista brasileña. En este sentido, la ayuda para los sectores humildes llega "a través de donaciones de la población civil", a través de muchas ONG, artistas que están comprometidos con esta causa e incluso de narcotraficantes, que cubren el vacío que deja el Estado en materia de atención de las necesidades de la gente.

"En varias comunidades, el narcotráfico, a veces en asociaciones con ONG, han ayudado con canastas básicas de alimentos que reparten a la personas que viven en las favelas", sostuvo Colucci, quien luego agregó que en algunos casos la actividad de estos grupos va aún más allá.

La periodista del Folha de San Pablo explicó que una "acción más incisiva" tomada por los narcos fue la decisión de declarar el "toque de queda" en ciertos momentos en las favelas, en especial para aquellas en las que se registraron un mayor número de decesos. "Estas son áreas que durante mucho tiempo han estado en manos de facciones criminales, se han convertido en dueños de la pieza en ausencia del Estado", subrayó Colucci al respecto.

 

La realidad para los brasileños es compleja, ya que la curva de casos en estados como San Pablo, Pernambuco, Ceará y Marañao viene creciendo y, al contrario de lo recomendado por los expertos en sanidad locales, quienes insisten en que "no es hora de reabrir el comercio", están reanudando sus actividades.

La tasa de aislamiento en estos lugares cayó a más del 50%, cuando lo recomendado es como mínimo el 70%, en tanto que las tasas de ocupación de camas en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) para pacientes críticos de coronavirus es de más del 80%. En el caso del estado de San Pablo, que cuenta con 168.000 contagios y más de 10.400 muertes por Covid-19, el aflojamiento de la cuarentena llevó a que las UCI aumentaran en cuestión de días en 8% y ya estén al 60% de su capacidad.

 

"Hay mucha presión económica para que eso suceda y es comprensible. Varios estados del noreste, por ejemplo, no cuentan con la ayuda del gobierno federal en esta pandemia, lo que hace que sea casi imposible mantener a las personas en casa. Especialmente, a las personas más vulnerables, que necesitan trabajar durante el día para comer algo por la noche", enfatizó la periodista del Folha.

Sobre esta problemática, Colucci subrayó que el país experimenta "una falta total de coordinación nacional de la pandemia, con un gobierno negacionista, que insiste en ignorar la seriedad del momento, que trata de ocultar los datos de los muertos".

En ciudades como Belén, Manaos y Río de Janeiro los sistemas de salud colapsaron y está siendo de gran ayuda la colaboración de la sociedad civil organizada, a través de grupos económicos que hacen donaciones millonarias, compran respiradores y contratan a profesionales de la salud.

La periodista subrayó que, si hay algo que "se puede llamar positivo en medio de todo este caos, es esta red de solidaridad, que ha jugado un papel crucial, literalmente, salvando vidas".

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