Estados Unidos: cuál es la amenaza que intranquiliza a Joe Biden y le costaría miles de millones de dólares a su economía
Los trabajadores de un sector fundamental para el día a día de Estados Unidos están a punto de declararse en huelga por primera vez en 30 años. Cuáles son los principales reclamos y de qué manera impacta este conflicto en el Gobierno.
Por primera vez en 30 años, los sindicatos ferroviarios de Estados Unidos podrían realizar este viernes un paro nacional. Decenas de miles de trabajadores del sector evalúan declararse en huelga, lo que frenaría casi un tercio de todo el transporte de carga en el país y le costaría 2.000 millones de dólares diarios a su economía. Un escenario que preocupa cada vez al gobierno de Joe Biden.
A medida que avanza el reloj, la amenaza del paro comienza a tener su impacto en EE.UU. De hecho, la Corporación Nacional de Ferrocarriles Amtrak, dedicada al transporte de pasajeros, suspendió el servicio de algunas de sus rutas de largo alcance. Y otras empresas del sector dejaron de aceptar envíos de materiales peligrosos y otras cargas sensibles a la seguridad, en medio de los temores sobre la posible huelga.
Los sindicatos ferroviarios representan a más de 60.000 trabajadores, que reclaman un aumento salarial que les permita recuperar el poder adquisitivo perdido por la inflación, junto con mejoras en las condiciones de trabajo. De concretarse la huelga, esto podría significar más estantes vacíos, cierres temporales de fábricas y, por supuesto, precios más altos en los bienes de consumo.
Los efectos colaterales no se terminan ahí: también resultan un ajedrez político para el gobierno de Biden, de cara a las elecciones de medio término que se realizarán el próximo 8 de noviembre. Justamente, cuando las últimas encuestas mejoraban las perspectivas de los demócratas.
Estados Unidos: qué exigen los trabajadores ferroviarios
Los sindicatos luchan por las reglas sobre la programación, lo que obliga a ingenieros y conductores a estar "de guardia" los siete días de la semana. Aseguran estar hartos de verse privados de su tiempo personal, lo que contribuye a una alta tasa de abandono en el sector y deja a las formaciones sin personal. Lo confirma un dato: desde 2017 a esta parte, el empleo en los principales ferrocarriles norteamericanos se redujo en alrededor del 20%.
“Nuestros trabajadores están siendo despedidos por enfermarse o por asistir a visitas médicas de rutina mientras salimos de la pandemia”, expresaron los líderes sindicales durante el último fin de semana. Dijeron, además, que las políticas de asistencia "están destruyendo la vida de nuestros miembros, que son la columna vertebral de la industria ferroviaria".
Cuál es la postura del gobierno estadounidense
Hace dos meses, el presidente Biden evitó un paro de los trabajadores ferroviarios, al imponer un "periódo de reflexión" de 60 días, durante el cual un panel que designó analizó las disputas y ofreció recomendaciones. Entre ellas, un aumento salarial del 24% durante los próximos cinco años y bonificaciones en efectivo.
Sin embargo, sólo un puñado de los 12 sindicatos ferroviarios aceptó las propuestas del panel. El "período de reflexión" finalizará en la medianoche de este viernes y, luego, Biden no tendrá poder para evitar una huelga.
De ahí en más, sólo el Congreso norteamericano podría intervenir, ya sea imponiendo un acuerdo a las dos partes o extendiendo el actual "período de reflexión". Pero eso requeriría que las dos partes dejaran de lado sus disputas.
En ese contexto, los propios sindicatos están instando al Congreso a que se retire. Afirman que una huelga es la única forma de llegar a un acuerdo que pueda mejorar lo que describen como "condiciones de trabajo intolerables".

