CONMOCIÓN

Mató al amante de su mujer al descubrir que era el padre de su "hija"

Stephen "Andrew" White fue condenado a 40 años de prisión por el brutal asesinato de Erin Lee Thomas, el amante de su esposa, en el estacionamiento de un tribunal de Carolina del Sur.

Un hombre de 34 años fue condenado a la pena de 40 años de prisión tras protagonizar un ataque en el que asesinó a tiros al amante de su mujer en el estacionamiento de un tribunal de la ciudad de Laurens, en Carolina del Sur, Estados Unidos. 

El hecho ocurrió a plena luz del día y pocos minutos después de que ambos participaran de una audiencia judicial relacionada con la hija que la víctima tenía con la esposa del agresor.

La reconstrucción del caso determinó que Stephen "Andrew" White, el ahora condenado, no generó disturbios durante el proceso dentro de la sala. Sin embargo, su plan criminal se activó apenas cruzó la puerta del edificio: subió a su vehículo y, en un movimiento calculado, atropelló a la víctima, Erin Lee Thomas, quien también tenía 34 años. El impacto dejó a Thomas tendido en el suelo con una pierna rota y sin posibilidad alguna de escapar de lo que vendría después.

Con la víctima indefensa en el asfalto, White descendió de su auto y tomó un arma de fuego que llevaba escondida dentro de una bolsa de pañales. Según los peritajes y testimonios recogidos en el expediente, el primer intento de disparo falló porque el mecanismo del arma se trabó. El atacante se tomó el tiempo de destrabarla con frialdad y gatilló nuevamente, hiriendo a Thomas de muerte en el acto frente a la mirada de los testigos.

Durante el juicio oral, la defensa del imputado intentó justificar el accionar de White bajo la figura de un fuerte impacto emocional. El argumento central fue el supuesto shock que sufrió el hombre al descubrir, mediante pruebas genéticas, que la nena que criaba y amaba no era su hija biológica, sino fruto de la relación extramatrimonial entre su esposa y Thomas. Con este planteo, buscaron reducir la responsabilidad penal alegando un estado de conmoción violenta.

Sin embargo, los investigadores demostraron que White conocía la verdadera identidad biológica de la menor desde hacía al menos un año antes del crimen. Esta información fue clave para los jueces, ya que descartó por completo la teoría de una reacción impulsiva o momentánea, confirmando en cambio que el asesinato fue un acto premeditado y madurado a través del resentimiento.

Para los fiscales que intervinieron en la instrucción, el crimen fue calificado como un acto "calculado y profundamente personal". Se subrayó la especial gravedad de que el ataque se produjera en un ámbito judicial, un lugar destinado precisamente a la resolución pacífica de conflictos. La justicia consideró que White convirtió una disputa familiar en una ejecución, utilizando la vulnerabilidad de la víctima tras el atropello para asegurar el desenlace fatal.

En la audiencia donde se conoció la sentencia, los familiares de Erin Lee Thomas se mostraron profundamente afectados y recordaron el compromiso que el joven tenía con su hija. En un desgarrador testimonio, señalaron que él solo buscaba ejercer su rol de padre. "Erin merecía gratitud por querer hacerse cargo de su responsabilidad, no una bala", manifestaron ante el tribunal al pedir la pena máxima para el agresor.


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