Maestra mató a martillazos a sus hijos para "que no sufrieran" de grandes

El crimen ocurrió en México. A una de pequeñas, además de golpearla, la asfixió. La Justicia de ese país la liberó con la condición que siga un tratamiento psiquiátrico por 10 años.

Una maestra asesinó a martillazos a sus tres hijas de 7, 5 y 3 años en su casa de la ciudad mexicana de Morelia porque "no quería que sufrieran de mayores".

El hecho ocurrió el 21 de marzo de 2016, pero volvió a exponerse públicamente luego que la Justicia decidiera que Martha Teresita Chávez salga de prisión debido a que sufre un transtorno mental.

Según la investigación, Martha comienzó a tratarse por problemas psiquiátricos y en 1993, los médicos le diagnosticaron un trastorno de bipolaridad y le recetaron medicamentos.

A pesar que cumplió con todas las indicaciones, la situación no mejoró, empezó a ponerse más violenta e inclusive llegó a golpear a un compañero de trabajo en una de las escuelas en donde trabajaba.

Poco tiempo más tarde, su esposo, que se rumoreó que le había sido infiel, se fue de viaje y en una mañana, tras darse un baño comenzó a jugar con sus tres nenas, y en un momento, sin mediar palabras, empezó a golpearlas con un martillo hasta matarlas.

Durante el juicio, además de contar como planificó todo, también dio detalles de cómo asfixió a una de ellas con una bufanda, ya que los golpes no habían sido lo suficientemente contundentes para asesinarla.

"Yo las maté para que no sufrieran de grandes en la vida", aseguró la sospechosa ante el tribunal que la juzgó.

Después de pasar tres años en un centro de readaptación social, el Tribunal señaló que el delito cometido por la madre es inimputable, ya que Chávez "padece un trastorno mental y de "comportamiento".

Maestra mató a martillazos a sus hijos para "que no sufrieran" de grandes
Las tres nenas que fueron asesinadas por la maestra

La condición para que puedarecuperar la libertad, fue seguir un tratamiento durante diez años, además de pagarle al padre de las pequeñas de 56000 dólares por considerarlo una víctima indirecta de la situación.

También se le solicitó al abuelo de las nenas que sea su tutor, pero para eso, debió acreditar un domicilio y demostrar una solvencia económica suficiente para poder pagar un neurólogo, un psiquiatra, un psicólogo y un nutricionista.

En sus últimas palabras en en juzgado, le dijo a un grupo de periodistas que hizo todo porque quería "un lugar que la quieran".

 

 

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