Ola polar en Estados Unidos: la cifra de muertos sube a 42 y alertan por un recrudecimiento del frío
El fenómeno climático, que se extiende por más de 2.000 kilómetros, mantiene a miles de personas sin energía eléctrica. Se esperan nuevas nevadas y temperaturas bajo cero para el próximo fin de semana.
El número de personas fallecidas en Estados Unidos como consecuencia de la intensa tormenta invernal Fern que afecta desde hace varios días a amplias zonas del país ascendió a al menos 42, según el recuento más reciente difundido por autoridades estatales.
Las muertes se produjeron en distintos incidentes vinculados al frío extremo, entre ellos accidentes de tránsito, caídas en estanques congelados y atropellamientos por quitanieves.
Ocho de los fallecidos fueron hallados en la ciudad de Nueva York, de acuerdo con lo informado por el alcalde local, Zohran Mamdani. La portavoz del funcionario, Dora Pekec, señaló que los cuerpos fueron encontrados en espacios abiertos: "No podemos confirmar la causa de las muertes, pero podemos decir que los fallecidos se encontraban todos en el exterior".
El gobernador de Kentucky, Andy Beshear, advirtió que permanecer a la intemperie durante apenas diez minutos podía provocar congelación o hipotermia. Entre las víctimas se encuentran tres niños en Texas que murieron tras caer en un estanque congelado; dos personas atropelladas por quitanieves en Massachusetts y Ohio; adolescentes fallecidos en accidentes de trineo en Arkansas y Texas; y una mujer hallada bajo la nieve en Kansas.
Una tormenta "monstruosa"
La tormenta, calificada como "monstruosa" por el Servicio Meteorológico Nacional, se extendió desde Texas y Arkansas hasta Nueva York y Massachusetts. El fenómeno cubrió con nieve y hielo una franja superior a los 2.000 kilómetros, generando condiciones extremadamente peligrosas en rutas y autopistas, además de provocar cortes masivos de energía eléctrica.
Por el momento, más de 380.000 clientes continuaban sin suministro, especialmente en Tennessee, Mississippi y Kentucky. Cabe destacar que muchos hogares siguen sin calefacción en pleno frío ártico.
En los estados del sur, tradicionalmente menos preparados para episodios de frío extremo, miles de familias debieron ser evacuadas hacia refugios con calefacción. Las autoridades declararon el estado de emergencia en al menos diez estados. En Nueva York, el sistema escolar fue cerrado debido a la acumulación de nieve, que alcanzó los 38 centímetros en algunos barrios, la mayor nevada en años.
El frío extremo también obligó a suspender clases en universidades como la de Mississippi, cuyo campus permanecía cubierto de hielo. En ese mismo estado, el gobernador Tate Reeves informó daños severos en 14 viviendas y en 20 carreteras públicas, tras la peor tormenta de hielo desde 1994. Equipos de emergencia trabajaban para restablecer el suministro eléctrico, mientras las autoridades advertían que la normalización total de los servicios podría demorar varios días.
También hay miles de vuelos cancelados. El pasado domingo fue el día con más cancelaciones desde marzo 2020, superando 13.000; con un total acumulado 20.000 en varios días. Aerolíneas como American Airlines calificaron el fenómeno como el más disruptivo en su historia.
Por último, el Servicio Meteorológico Nacional mantiene alertas por frío extremo desde Texas hasta Pensilvania y anticipa la llegada de nuevas tormentas para el próximo fin de semana. En algunas localidades del norte de Florida, las temperaturas podrían descender hasta los -4°, mientras que en otras regiones la sensación térmica podría alcanzar los -29°.
Canadá también afectado
En paralelo, Canadá registró una de las jornadas más frías de los últimos años. El vórtice polar que afecta al oeste del país provocó sensaciones térmicas de hasta -55°, impactando en el transporte aéreo, la red eléctrica y los servicios de asistencia social, especialmente en las provincias del oeste y en Ontario.
Las Cataratas del Niágara quedaron cubiertas de nieve, ofreciendo una imagen inusual. En ciudades como Toronto y Hamilton, los centros de acogida funcionaron a máxima capacidad, y las autoridades ordenaron que ningún refugio rechazara personas ante las condiciones extremas.

