INTERCAMBIO

Putin recibió a los espías rusos que se hacían pasar por argentinos

El presidente ruso saludó a la pareja que vivió varios años en Argentina junto a sus hijos y formaron parte del intercambio de prisioneros con Occidente.

El presidente ruso, Vladimir Putin, recibió en el aeropuerto de Moscú a los ocho presos liberados, incluidos el periodista español Pablo González y los espías Anna Valereva Dulceva y Artem Viktorovic Dulcev, que vivieron en Argentina y tuvieron dos hijos mientras servían al servicio secreto del Kremlin.

Luego de vivir varios años en el barrio porteño de Belgrano, la pareja de espías se mudó a Eslovenia, donde fueron descubiertos y condenados pocas semanas antes de concretarse el intercambio de prisioneros con Occidente que involucró del otro lado al periodista Evan Gershkovich y al marine Paul Whelan, entre otros.

La televisión rusa transmitió en directo la llegada del avión que trasladó a los espías hasta su tierra natal. Allí se pudo ver cómo Putin abrazó en primer lugar a Vadim Krásikov, el agente del Servicio Federal de Seguridad (FSB) condenado a cadena perpetua en Alemania.

Anna Valereva Dulceva, una de las espías que vivió en Argentina, recibió un abrazo con del jefe del Kremlin. Este le regaló un ramo de flores. Le acompañaban sus dos hijos y su marido, Artem Dulcev, quien junto a su esposa se declaró culpable de los cargos de espionaje y falsificación de documentos ante la Justicia de Eslovenia.

“Primero de todo quiero felicitar a todos por su regreso a la patria. Ahora quiero dirigirme a los que tienen relación con el servicio militar. Quiero darles las gracias por su lealtad al juramento, su deber con la patria que ni un minuto se olvidó de ustedes”, dijo Putin. Además, prometió que todos recibirán medallas estatales.

Los presos fueron recibidos con honores de Estado, por lo que les esperaba la guardia de honor y una alfombra roja al descender de la aeronave.

 

Los ocho rusos encarcelados en países de la OTAN fueron intercambiados por 15 rusos y extranjeros que cumplían penas en prisiones de esas naciones, y un ciudadano alemán condenado a muerte en Bielorrusia.

Los otros cuatro rusos liberados fueron Mijaíl Mikushin, condenado por espionaje en Noruega; el hacker Román Selezniov, que cumplía 27 años de prisión en EEUU; Vladislav Kliushin, sentenciado en ese país a nueve años por delitos informáticos; y Vadim Konoschenok, detenido en Estonia y extraditado a EEUU por comprar equipamiento electrónico para la industria militar rusa.

 

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